jueves, 1 de noviembre de 2012

¿El año que viene será malo, pero mejor que el 2012?


El año que viene será malo, en términos de crisis, pero será mejor que el 2012. Es el mensaje que está lanzando el Gobierno. Ya sería un síntoma favorable dentro de la bancarrota en la que se encuentra el país. El problema es la escasa o nula credibilidad, serio obstáculo para que la sociedad pueda interiorizar una mínima concesión al optimismo. Son muchas promesas incumplidas, tanto como todo un programa electoral con el que ganó el PP la mayoría absoluta, mentiras, falsas apreciaciones con efecto boomerang, contradicciones,  castigo de los mercados, pésima imagen en el exterior, etc, etc. Además, voces críticas especulan con que el mensaje trata de compensar los futuros datos del paro. Frente a las barreras del escepticismo, el Ejecutivo español está tratando de dar cierta sensación de firmeza al resistirse a solicitar el cacareado rescate y maneja algunas pistas que podían ir en el camino de los llamados brotes verdes. No obstante, la experiencia aconseja la prudencia y la cautela. Según los últimos datos, el déficit público parece encarrilado y surge la esperanza de cumplir el compromiso fijado en esta materia. La subida de la recaudación por el IVA, un 11,9% y el incremento de un 40% de pagos fraccionados del impuesto de sociedades son, entre otras, las claves que el Gobierno de Mariano Rajoy  maneja para lanzar ese anuncio de que el 2013 no será tan malo como el presente año. La encrucijada en la que se encuentra ahora mismo es la revalorización de las pensiones. Mariano ha dicho a su gabinete económico que hay que buscar entre 5.000 y 6.000 millones para cumplir el objetivo de 2,5 puntos adicionales frente a 1 que se incluyó en el documento de los Presupuestos Generales del Estado. En suma, el tiempo, de aquí al final de año, que está a la vuelta de la esquina, nos dirá si nos seguimos moviendo en nubes de humo, espejismos, falsas expectativas, artificios semánticos, todos ellos recursos dialécticos que marcan el recorrido hasta la fecha.