domingo, 27 de marzo de 2016

Lunes de Pascua, romeros a Chamorro


En el pórtico de la ermita de Chamorro hay o había una lápida ilegible (1881) que en el primer renglón dice "31 de octubre de 1691", que podría pasar por la fecha de su edificación si no fuera que Montero Aróstegui señaló en su Historia de Ferrol que ya en 1666 los vecinos de Serantes acudieron al obispo de Mondoñedo pidiendo permiso para fundar una cofradía a favor de aquel solitario santuario. Precisamente, en la súplica aducían que había "largos tiempos" que concurrían muchas gentes a visitar la imagen. Vemos, pues, que los orígenes del santuario de Chamorro hay que ir a buscarlos mucho más atrás en el tiempo a 1666. Rodrigo Sanz en el Anuario de 1903  baraja la hipótesis del siglo XVI.

Cabe añadir que en épocas de sequía o temporales que afectaban a las cosechas, las corporaciones, acompañadas del clero, acudían a implorar la intercesión de la Virgen de Chamorro, también conocida como Nosa Señora do Nordés. Así lo hizo la antigua villa en 1628 y así lo volvió a ejecutar en el 1859, llevando la imagen el 22 de junio a la iglesia de San Julián, donde se celebró un novenario, sacándola, con las demás imágenes, en la procesión del Corpus Christi, para devolverla el 3 de julio al santuario.

De la imagen, el historiador ferrolano dice que es una escultura muy descuidada y tosca, síntoma de su antigüedad. "No se le ven los brazos y parece que sale de su pecho la imagen de Jesús. La cabeza está adornada con peluca y un rostrillo de plata sobre el que luce una corona del mismo metal".

Por lo que respecta  al nombre, Montero Aróstegui pregunta como Sarmiento si Chamorro provendrá de "Clamore" o estarán más en lo cierto los historiadores que derivan el nombre de la virgen del que ha llevado siempre el monte (que se alza 174 metros sobre el nivel del mar) en que se asienta la iglesia. Hay otras teorías de menor consistencia como la que reza que un día un pescador, con el bote a punto de hundirse bajo el mar embravecido, implora ayuda a la Virgen del Nordés y angustiado, exclama: "Xa morro". La Virgen lo salva y desde entonces se denomina al lugar, la ermita de Chamorro". Lo que todos sabemos -escribe José Novo y García-  es que en la fecha probable de su construcción, Ferrol contaba menos de 400 vecinos y pertenecía al señorío de Lemos.

En el aspecto anecdótico, desde tiempo inmemorial los grafiteros han dejado su huella y sus mensajes en las paredes de la capilla. José Novo y García escribió "tengo para mi que esto debe ser complemento de la devoción...Los franceses tendrían allí un álbum y harían pagar por escribir". Uno de los grafitis, según un trabajo publicado en el Anuario de 1903, firmado por Rodrigo Sanz, dice lo siguiente:

Si non veño a Chamorro
de mal de amores morro
eu veño ofrecido
pra que ela me cumpla.
o seu prometido.

Otra inscripción muy curiosa dice:

Año de 1880.
A.R.J.C.
Una promesa cumplida
y en concluyendo, a comer.

Novo y García señala con mucha gracia "no sé cuando, pero sé que en Chamorro se armó la gorda; se armó de lo primero que hubo a mano y escribió en la pared":

No es pequeño sacrificio
el que una gorda aquí llegue;
agradézcalo la Virgen
si estas cosas agradece.


Tradicionalmente, con tiempo favorable, los alrededores de la capilla se convertían y convierten, aunque ahora menos, en un comedor campestre en donde numerosas pandillas de familias y amigos confraternizaban degustando las típicas viandas: empanadas, tortillas, ensaladilla rusa, bistés panados...todo ello regado de un buen vino guardado en bota para la ocasión. Como no podía ser de otra manera, a las postres se organizaban coros espontáneos que daban rienda suelta a sus eufóricos registros acompañados de alguna guitarra, acordeón o gaita...y así hasta la hora del regreso a casa al anochecer.
 
Obviamente, desde primeras horas de la mañana se ofician misas para los devotos, con salida de procesión solemne hasta una fuente que existe en las inmediaciones y retorno. Los romeros acceden al santuario por dos itinerarios: por el lado orientado hacia el sur, monte arriba (en algunos casos de rodillas, con enorme sacrificio dado lo agreste de la zona) y por el lado norte en ascenso a pie por el asfaltado partiendo de la carretera Ferrol-Covas. En las proximidades de la capilla suelen asentarse puestos de venta de rosquillas y otros productos artesanos así como exvotos, que representan desde cabezas humanas hasta brazos, pechos y piernas, o velas para cumplir la promesa alumbrando a la virgen. La Policía Local suele articular un dispositivo especial para regular el tráfico.








martes, 22 de marzo de 2016

Espectacular salto de la Semana Santa ferrolana: ha pasado de ser la mejor del Norte de España de los años 80 a la actual Fiesta de Interés Internacional

"Semana Santa ferrolana 1987"
De una Semana Santa vacía de los años 50 a una Semana Santa declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional de nuestros días va un largo trecho, que cuenta como hitos principales la catalogación en los años ochenta como la mejor del Norte, la declaración en 1995 como Fiesta de Interés Turístico Nacional y en el 2014, Fiesta de Interés Turístico Internacional. Cuentan las crónicas de la época, mediados del siglo pasado, que los actos de la Semana Santa hasta entonces se reducían exclusivamente a las funciones litúrgicas señaladas en el Ritual Romano para todas las iglesias católicas.

Fray Ricardo Sanlés, mercedario, relata que los misales para los fieles aún no estaban extendidos, aunque ya el Lefebre comenzaba a propagarse, de suerte que las funciones de iglesia no se vivían "ni saboreaban" como, sin embargo, comenzó a suceder, superada la segunda mitad del siglo XX. Las personas pudientes abandonaban la ciudad y se dirigían al Sur para contemplar la Semana Santa andaluza en todo su esplendor. Otras preferían las solemnidades de las grandes abadías y monasterios donde estas funciones litúrgicas alcanzaban un espíritu y una vida que solo los monjes podían comunicar con sus voces, sus ceremonias, su unción y su espíritu, a la vista de las cuales "toda alma, sea cristiana o pagana, era arrebatada en éxtasis, con ansias de lo infinito", escribe Sanlés.

El resto de las personas que se quedaban en la ciudad, que era casi la totalidad de la población no podían darse a otra cosa, además de las funciones de culto, que el barroquismo de los monumentos del Jueves Santo, la oficialísima procesión del Santo Entierro y "la siempre muy devota de "Os Caladiños".

Ya sería a partir de los años 50 cuando empieza a cobrar relevancia la Semana Santa ferrolana con unos programas que se van ampliando y que poco a poco van enriqueciendo los procesionarios, al tiempo que las cofradías multiplican sus esfuerzos organizativos. En el año 1958, por ejemplo, se cubrían los siete días de la semana, aunque el calendario estaba hegemonizado mayoritariamente por los cultos religiosos y pocas procesiones todavía, entre las que destacaban el Cristo de los Navegantes, Santo Entierro y "Os Caladiños".

No pretendo hacer un recorrido exhaustivo por todos los años que median hasta la actualidad, que sería prolijo y aburrido, simplemente hacer referencia a tramos de tiempo para ver la evolución de este fenómeno. En el año 1987 firmaba un servidor un cuadernillo especial de La Voz de Galicia, integrado por 16 páginas y que estaba dedicado a la Semana Santa. Conservo el documento porque creo recordar que era uno de los primeros de su género que se hacían en la delegación de Ferrol. Abría este especial con unos titulares que contabilizaban trece procesiones. En un antetítulo indicaba que  la Semana Santa movilizaba a unas cien mil personas. En tres décadas se había dado un salto de gigante y las nuevas corporaciones democráticas afrontaban la programación con ayudas económicas en la medida de las posibilidades que permitían los presupuestos municipales y dispuestos a remar todos en la misma dirección teniendo en cuenta, por encima de credos, que era un acontecimiento que podía dejar sus buenas divisas sobre todo al gremio de la hostelería. Añadiré que a esas alturas ya se consideraba la mejor Semana Santa del Norte de España. Pues bien, de las trece procesiones del año 1987 hemos pasado actualmente a veinticinco, organizadas por cinco cofradías, según obra en la web de la Junta General de las Cofradías.


A la vista está el espectacular salto que, sobre todo, de los años ochenta del siglo pasado a esta parte, ha dado a Semana Santa local que ha alcanzado ya el mayor grado de reconocimiento oficial. Un fenómeno cultural y religioso, que se ha convertido, a tenor de las cifras multitudinarias de visitantes, en una importante fuente de ingresos, con gran animación en las calles y plazas, pujanza que valoran en su justa medida tanto creyentes como agnósticos.

lunes, 14 de marzo de 2016

Seis años antes de "Ferrol Diario" (1969-1981) abortó el intento de un periódico avalado por las editoras de "Faro de Vigo" y "El Correo Gallego"

Los titulares de la entrevista publicada en el "Faro de Vigo"
Recientemente, descubrí por un recorte de prensa del Faro de Vigo del 09-06-1963, que gentilmente me hizo llegar la profesora e investigadora Eva Ocampo, que seis años antes de que naciera Ferrol Diario, el alcalde de entonces Rogelio Cenalmor Ramos hizo gestiones ante los propietarios del rotativo vigués y la Editorial Compostela para la puesta en marcha de un periódico en Ferrol. Todo un hallazgo. Nunca había oído hablar de esta iniciativa, de la que, por otro lado, al menos hasta ahora, tampoco tengo más datos que los que aparecen en la entrevista del rotativo olívico: "Faro de Vigo recibió ayer la visita del alcalde de El Ferrol del Caudillo, D. Rogelio Cenalmor Ramos, hombre joven y entusiasta de todo lo que afecta a la ciudad de la que es primera autoridad. Ha venido a resolver, entre otras cosas, lo relacionado con el nuevo periódico que se editará próximamente en la urbe departamental", dice el cronista Larrañaga introduciendo la entrevista.
En el curso del diálogo, Cenalmor Ramos señala "la creación de un periódico ferrolano es una necesidad palpitante, urgente, para la ciudad que represento". El regidor destaca que su Ferrol requiere una voz propia "sin necesidad de voceros extraños que, posiblemente, pueden tener alguna contradicción de intereses con los que son primordiales para la ciudad departamental". Recordaba en esta entrevista que Ferrol había tenido un periódico que era el decano de la provincia, en clara referencia a El Correo Gallego. "Ahora -sigue diciendo- debido a la expansión de la ciudad y de la comarca es necesario ese periódico. Lo considero vital, urgente. Es la solución de un grave problema. Me congratulo de que se resuelva con toda rapidez".
La conversación continúa por otros derroteros y el alcalde ferrolano termina deseando que el periódico de Ferrol sea pronto una realidad y "agradece a la Editorial Compostela y a Faro de Vigo por dotar a nuestra ciudad de un órgano propio de expresión", palabras que el entrevistador redondea "pronto la ilusión de la que se hace eco será una realidad".
Es curioso porque, finalmente, ese periódico no llegó a salir a la calle y sería seis años después cuando La Región de Ourense, que obviamente nada tiene que ver con las citadas editoras de Faro de Vigo y El Correo Gallego, materializara la aspiración, al lograr, con el apoyo de emprendedores ferrolanos, entre los que tenía peso específico la familia de Enrique Botas, poner en marcha el Ferrol Diario. ¿Qué periódico sería el que gestionaba Cenalmor Ramos con el concurso- sorprendente alianza- de las editoras de Faro de Vigo y El Correo Gallego?


domingo, 6 de marzo de 2016

Se cumple un año del fallecimiento de Luis Mera

Luis Mera, en el centro, con los organizadores de su homenaje (31-05-2013). Falta Manuel Patinha

Luis Mera Naveiras
Se cumple un año (08-03-2015) del fallecimiento del amigo Luis Mera Naveiras. Cuesta llevar su ausencia, sobre todo si se tiene en cuenta que nuestra amistad fue larga y duradera, con un objetivo alrededor del cual se tejieron horas de encuentros, de conversaciones, de puesta en común de ideas e iniciativas que favorecieran la marcha del Club de Prensa de Ferrol. Al poco de ponerse en marcha la entidad periodística, allá por el año 1989, lo llamé invitándolo a que se incorporase al consejo de redacción fundador del FerrolAnalisis. El era el crítico musical de La Voz de Galicia, periódico en el que yo prestaba servicios por aquella época. A partir de ahí, Mera fue un colaborador noble y leal, que jamás regateó esfuerzos y que desde su proverbial papel de hombre de retaguardia, respaldaba, alentaba, daba seguridad y marchamo de éxito al trabajo que, codo con codo, desarrollábamos. A partir de 1999 cuando el que suscribe abandona las responsabilidades como presidente del CPF, el amigo Mera pasa a formar parte de la Junta Directiva como secretario y se convierte en el alma máter, el garante de las actividades del mencionado Club.
En adelante, Luis me llamaba casi todos los días, me consultaba, me pedía consejo, contrastaba conmigo sus pareceres y decisiones...y así hasta el final. Un año después de su óbito, tengo la sensación de que continúo hablando con él, de que seguimos con el cruce de correos, informes, cartas, trabajos que llegaban para FerrolAnalis, e-mails que siguen ahí, sin destruir en el disco duro de mi ordenador. Sin duda, la figura de Luis Mera permanecerá imperecedera en mi particular memoria pero también en la memoria colectiva porque no solo en el Club de Prensa dejó su impronta en las últimas décadas sino también institucionalmente -fue asesor cultural municipal y miembro de la comisión de música del Consello da Cultura Galega- y participó activamente en la fundación de entidades privadas, tales como Ateneo y Liceo Rubia Barcia, entre otras iniciativas en las que destaca como investigador musical y recuperador de la faceta de compositor del concertista de piano, niño prodigio ferrolano, aunque circunstancialmente nacido en Betanzos, Pepito Arriola.
¡Luis Mera, siempre presente!


viernes, 4 de marzo de 2016

Ferrol, ciudad prolífica en cabeceras periodísticas mensuales a lo largo de los siglos XIX y XX

Algunas de las cabeceras mensuales editadas en Ferrol en los siglos XIX y XX
Estos días  toca hablar de prensa local   con motivo de la aparición de O Ferrolán, un periódico mensual de cuyos contenidos informativos se ocupa la recién nacida agencia "Pingota Comunicación" formada por tres mujeres periodistas con sabia veteranía en el oficio.

Este hecho novedoso me llevó a repasar someramente la historia de la prensa ferrolana y a fijarme fundamentalmente en las cabeceras mensuales que hasta aquí han sido. Consulté "Historia da Prensa Ferrolá", de Guillermo Llorca Freire, prologado por Germán Castro,  y "Ensayo en torno al periodismo ferrolano (1845-1987) de José Leyra Domínguez, con prólogo de Carlos Martínez Barbeito.

Con periodicidad mensual hay un importante números de boletines que se podían encuadrar en lo que se llama prensa sectorial,  relativa a la Enseñanza, Círculo de Maquinistas de la Armada, Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación, Círculo Católico de Obreros, entidades sanitarias y entre ellos destacaré el Boletín Mensual de Irmandade da Fala de Ferrol, editado en los años 1921 y 1922 en el que aparecen como redactores Jaime Quintanilla Martínez y B. Torres.  Se autotitula como "un modelo de entusiasmo gallego, de inspiración socialista y de calidad intelectual". Suárez Picallo decía "se trata de probar que el nacionalismo gallego es también internacionalista".

Haré referencia a Céltiga "Novela mensual ilustrada", que duró en la calle desde marzo de 1922 hasta enero de 1923. Se tiraba en la imprenta de El Correo Gallego y su director  y fundador era Jaime Quintanilla. La publicación se alineaba con las tesis de la "Irmandade da Fala", que se esforzaba en promover el uso del idioma gallego, fundamentalmente en la prosa en la que se notaba desde el Rexurdimento un vacío con respecto a la poesía. En un principio se orientó a la narrativa, pero luego acogió obra teatral y una lírica. En la casilla de colaboradores, entre otros, Villar Ponte, que pronto se conmemorará el 80 aniversario de su fallecimiento, Novoa Santos, Correa Calderón, Cabo Pastor y Charlón y Hermida. Estaba previsto en el número 14 un trabajo de V. Risco, pero no se publicó porque la editorial desapareció bajo la dictadura de Primo de Rivera. Entre los ilustradores: Camilo Díaz Baliño, C. González, I. Corral, Bello Piñeiro, L. Seoane y Castelao. Se vendía al precio de 30 céntimos. Escrita totalmente en gallego.

También se relaciona en las fuentes consultadas Saudade, revista ilustrada, editada entre noviembre de 1924 y enero de 1925, en la que también aparece como redactor Jaime Quintanilla Martínez y abarcaba varias secciones: ecos de sociedad, información teatral, Galicia artística y monumental, deportes, temas literarios...Se vendía al precio de 0,50 céntimos.

En el año 1931 se registra, sin aportar datos en qué fecha cierra, Ferrol Libre, bajo la dirección de Francisco Rodríguez Dopico. En su editorial se dice "periódico vibrante y sincero inspirado en las normas de la libertad y el derecho". Tres años más adelante sale a la calle El Kardeciano que llega a publicar 22 números, desde septiembre de 1934 a junio de 1936. Su director era Rodrigo Sanz, abogado. La publicación de carácter mensual estaba impulsada por el colectivo de espiritistas "Amor y Caridad". El primer número se distribuyó gratuitamente y los demás sucesivamente a 20 céntimos. Toma el nombre del escritor francés Allan Kardec, seudónimo de Leon Rivail, fundador de la "Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas". Se tiraba en la imprenta "La Artística".

Un año antes del llamado Alzamiento Nacional se editaba ¡Alerta! órgano de unificación de juventudes marxistas. Empezó con periodicidad mensual y acabó siendo quincenal, de septiembre de 1935 a julio de 1936. Se le puso el precio de 15 céntimos y era distribuido por la Asociación de Repartidores y Vendedores de la UGT.

En la posguerra se editó en Ferrol Galas, que duró diez números, desde agosto de 1946 a mayo de 1947, cuando la autoridad gubernativa la suspende a causa de un artículo crítico relacionado con la construcción del nuevo edificio consistorial y el traslado al Paseo de Herrera del monolito de Churruca. Galas estaba editada por "Pitybal", era la primera empresa de publicidad de Ferrol. Entre sus colaboradores, Carballo Calero, Sixto Seco y Rodrigo Sanz. Se repartía gratuitamente un sábado al mes entre los espectadores de butaca del "Cine Avenida".



martes, 1 de marzo de 2016

De "El Ferrolano" (1846) al "O Ferrolán" (2016)

La nueva cabecera gratuita
Estos días de atrás ha salido a la calle, con una tirada de 10.000 ejemplares, el periódico mensual gratuito O FERROLÁN impulsado por una empresa promotora con sede en Santiago, aunque los contenidos informativos son elaborados por la agencia ferrolana Pingota Comunicación, intregrada por tres experiodistas del rotativo local Diario de Ferrol. Tienen, pues, las redactoras sobrada experiencia y espero y deseo, como no podía ser de otra manera, que la iniciativa cunda, que tenga buen viaje, que al menos cumpla como una enriquecedora experiencia más para las periodistas Puri Rodríguez Calvo, Montse Mayoral y Pilar Cotovad, de "Pingota Comunicación", deseo extensivo a la dirección del mensual. 
O Ferrolán aparece con una foto a sangre que casi ocupa toda la mancha de la portada y el titular "Ferrol e Narón buscan xuntos axudas da UE", tal como se aprecia en la foto que, a la izquierda, ilustra este post. En sus 24 páginas se incluyen las secciones: "Cidade", "Entrevista", "Tendencias", "Reportaxe", "Cultura", "Opinión", "The Gallery of Ferrol", "Deportes", entre otras. En la mancheta se dice que edita "Underwood Media Ferrol SL", bajo la dirección de Javier Carnota, redacción de "Pingota Comunicación", departamento comercial "Underwood Media Ferrol" y diseño y maquetación Juan Feáns. 

He vuelto la mirada a los distintos estudios y catalogaciones de las cabeceras periodísticas que en Ferrol han sido y he hallado la misma cabecera, pero en castellano, El Ferrolano. Es precisamente en orden cronológico la segunda de las publicaciones -la primera El Aguila- registradas en las fuentes consultadas. Nos remontaremos a la mitad del siglo XIX. Es una curiosidad histórica que tiene su interés.
El Ferrolano es un periódico decenal de duración muy efímera -solo veinte días en la calle- que se consideró el continuador de El Aguila que es la primera publicación ferrolana que aparece en los catálogos. Apareció inmediatamente que aquel, el 10 de febrero de 1846, hace nada más y nada menos que 170 años. El Ferrolano se denominaba “periódico de literatura”. Recordemos que El Aguila era “Revista marítima y literaria”. En ambos se daba esa vocación por las letras y tal vez por eso fracasó en su intento de conectar con un sector social que no pareció darse por aludido.
No es en vano que Faustino Salanova en el Anuario para 1903 escribiera  refiriéndose a ambas publicaciones “la duración fue breve porque les faltó el ambiente apropiado al desarrollo de este orden de manifestaciones de la cultura moderna, entre nosotros, y no porque carecieran del vigor dependiente del celo y la idoneidad de sus redactores, dignos de ser recordados con el afecto que merecen siempre los afanosos promovedores del mejoramiento social y el progreso humano, en los distintos órdenes de las relaciones de la vida”. Entre los redactores a que hace referencia Salanova estaban Leandro de Saralegui y J. Antonio Lacaci.
El Ferrolano era editado por Nicasio Taxonera “muy conocido y ventajosamente reputado en Galicia por el amor a las letras, laboriosa actividad y a la vez bien cultivado entendimiento”. Salanova continúa “Realmente -e injusto sería desconocerlo- mucho hay que aplaudir y no poco que imitar en los bien pensados artículos, las interesantes narraciones y las inspiradas poesías -algunas de mérito sobresaliente- que llenan las reducidas columnas de ambos periódicos, cuyas colecciones desconocidas de la generalidad de los lectores actuales (1903), no desmerecen al lado de las otras publicaciones de la misma índole que veían, entonces, la luz en capitales de mucha mayor importancia que la nuestra”.
El Ferrolano tenía cuatro páginas y se vendía al precio de 3 reales al mes, período que no llegó a cumplir.

Bibliografía:  “El periodismo en Ferrol”, Faustino Salanova. Anuario para 1903. “Ensayo en torno al periodismo Ferrolano (1845-1987)”, de José Leyra Domínguez e “Historia da Prensa Ferrolá” de la autoría de Guillermo Llorca Freire.