viernes, 20 de mayo de 2016

Joseph Cornide descubrió en 1790 el yacimiento del carbón de As Pontes de García Rodríguez


Las investigaciones del yacimiento del lignito de As Pontes, hoy convertido en el mayor lago artificial de España, se llevaron a cabo en los años 40, pero mucho antes, un siglo y  medio atrás, un experto llamado Joseph Cornide, realizó un estudio de la zona en donde localizó dos tipos de carbón que él definió como carbón de piedra y carbón de tierra. El trabajo se titulaba "Memoria sobre el descubrimiento de una mina de carbón de piedra en las Puentes de García Rodríguez, presentada a la Sociedad Compostelana por su socio Don Joseph Cornide y premiada por dicho Real Cuerpo". La publicación llevaba esta cabecera (puede verse en la BNE) "Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa. Lunes, 26 de junio de 1790".
            El informe elaborado por Cornide es muy exhaustivo y el que suscribe se quedó con aquellos pasajes que creyó más importantes e incluso anecdóticos. Por ejemplo cuando especula con los orígenes de la veta descubierta dice que es difícil de averiguar y recurre a testimonios de los lugareños para, a continuación, con su saber y experiencia desarrollar posibles hipótesis. Señala que la tradición entre las gentes del país "es que una vez que se comunicó el fuego a este terreno ardió por mucho tiempo y esto conduce a creer que en su origen hubo un inmenso bosque que trastornado por algún terremoto, fue abismado e incendiado por los fuegos subterráneos y que impregnado por las materias sulfúreas se redujo a una pasta uniforme tal cual hoy aparece a primera vista y en la cual se hallan algunas señales de su primera naturaleza".
            El investigador dice que el carbón de piedra es duro, craso, compacto y de color negruzco, lucido y azulado y cuya textura forma como unas escamas. Se enciende con dificultad siendo preciso humedecerlo y después de encendido da una luz clara y brillante y despide un humo espeso siendo el más apreciable para ciertos usos. El carbón de tierra -siempre según su descripción- es más blando, se deshace entre los dedos y puesto al aire se enciende fácilmente, pero su llama no es tan viva ni dura tanto.
            La diferencia estriba en que el primero se compone de una pizarra degradada de mucho betún y de algún azufre y que las partes integrantes del carbón de tierra o bien son unas tierras arcillosas, podridas y quemadas por la acción de los fuegos subterráneos o varios vegetales más o menos robustos que habiendo sufrido iguales impactos fueron mineralizados con menos cantidad de betún. y más abundancia de azufre. Su calidad no es tan ventajosa como la primera, pero no de menos uso en la economía. Su característica es deshacerse en pedazos de figura cúbica o como dados imitando algunas veces la fibra de madera.
            El tal Joseph Cornide se inclina por el carbón de tierra en la creencia de que cuanto más profundo será de mejor calidad "pues debe haber retenido de mejor manera las partes bituminosas y sulfúreas". Agrega que se puede hacer uso de él para fundiciones, fraguas, fábricas de cal, de loza, vidrio, etc  "y cuando menos, para guisar", matiza. Para las operaciones metalúrgicas es preciso despojarlo de las partes azufrosas. Recalca que puede ser muy ventajoso para las manufacturas del Real Departamento de Ferrol "que antes lo sacaba de Inglaterra y aún hoy lo trae de Asturias".

            El estudioso, al hacer balance de las razones que lo llevaron a la zona de As Pontes, reconoce que ya había oído hablar de que "cerca de la veta de fierro de las Puentes se hallaba otra de materia parecida al carbón, motivo por el cual me dirigí hacia allí".

lunes, 9 de mayo de 2016

Ferrol fue la primera ciudad de Galicia en la que se celebró una corrida de toros "en plaza formal" (1803)

Un aspecto de uno de los festejos taurinos celebrados en Ferrol. (La foto no lleva fecha)
Según el historiador José Montero Aróstegui, la primera ciudad de Galicia en la que se llevó a cabo una corrida de toros "en plaza formal" fue Ferrol. Fue una idea del hermano mayor del Hospital de Caridad Dionisio Sánchez Aguilera que pensó en explotar este espectáculo en favor de aquel asilo de Caridad. Sánchez Aguilera creyó que había que aprovechar el trasiego de personal de tropa y buques que en esa época se registraba en la urbe ferrolana y logró el permiso que figura en una Carta Orden del Supremo Consejo de 19 de julio de 1803.
            Con tal motivo se levantó una plaza de bastante capacidad en el llamado campo de "Baterías" en el que, en el mismo año de 1803, se llevaron a cabo varias corridas "por la cuadrilla que los empresarios hicieron venir de Castilla". Acredita Aróstegui que de todos los pueblos de Galicia concurrieron gentes para gozar de una función "que por primera vez se presentaba en aquel antiguo Reino, pues aunque en La Coruña se habían corrido tres toros en el año de 1556, para solemnizar la proclamación del Rey Felipe II y después en 1860, con motivo de la paz ajustada con Francia y del casamiento de Carlos II con María de Orleáns, no se levantara plaza formal porque entonces era común en los pueblos correr por las calles novillos y toros que llamaba de cuerda, hasta que por Real Cédula de 30 de agosto de 1790 se prohibió esta costumbre por las muertes y daños que causaba".
            Puede, pues, asegurarse, insiste Montero Aróstegui que Ferrol fue el primer pueblo de Galicia donde con "plaza formal" y con cuadrillas ordenadas se dieron corridas de toros, "aunque más adelante se celebraron también espectáculos semejantes en Santiago, los años 1818 y 1852 y en La Coruña, los de 1850 y 1851". Las vicisitudes históricas por las que atravesó Ferrol no permitieron continuar llegando a destruirse la plaza provisional de "Baterías".
           
Cartel
Las corridas de toros se recuperarían en los años treinta del siglo pasado. En un artículo firmado por "Uno del uno", titulado "Ferrol taurino" y publicado en la revista de fiestas de 1927 se reivindicaba esta tradición. Escribe el articulista "En Ferrol hay dinero, hay aficionados a los toros (dígalo si no la peña ferrolana del tendido 1, ya famosa en la plaza de La Coruña) y ahora que es base naval...que tenga también una plaza de toros a la que un día acudirán los bañistas y acaso también los que hoy nos llaman salvajes que de sabios es cambiar la opinión".
            Rastreando el diario ferrolano El Correo Gallego encuentro que en el programa de fiestas del año 1934 ya se llama la atención de los aficionados con una exposición en la plaza de Armas del "Museo de arte taurino" en el que se recopilaban los hechos más salientes de la vida del gran torero y ya en 1935 se inaugura una plaza provisional en la "Puerta Nueva" en la que se celebra una becerrada el 18 de agosto y gran novillada mixta en la tarde del 25 de agosto, con los "Niños toreros sevillanos", de 14 años, descendientes de respectivas sagas de lidiadores. Por cierto que de la becerrada del primer día el cronista de El Correo Gallego señala "4.000 personas. Bien los becerros, pero los torerillos ¡Ay mi madre! salieron a la plaza con una canguelitis...no obstante, la gente salió complacida viendo como se ponían banderillas al ruedo, otras a las nubes y algunas, por casualidad, a los becerros".
            Recuerda el Cronista Oficial de la Ciudad, Ricardo Nores Castro (1907-1979), en un artículo publicado en Ferrol Diario el 11 de junio de 1970, que a finales del siglo XIX había un periodista taurino que firmaba "Coleta", que en su relato incluía poéticas alusiones:

                                               ¡Válgame Dios! cuanto rumbo
                                               y cuanta gentil morena,
                                               y cuanta mantilla blanca
                                               y cuanta mantilla negra.
                                               Allí no faltaba nadie
                                               de las provincias de Neda,
                                               de los imperios del Seijo
                                               y parte de La Coruña misma.
                                               Quiero decir que a la plaza
                                               fuimos a correr la juerga
                                               desde la princesa altiva
                                               a la que en ruin barca pescaba,
                                               porque en el circo, taurino
                                               no hay clases ni diferencias
                                               pues a las mozas se aplaude
                                               y al alcalde se jalea.
            Las fiestas taurinas se celebraron hasta las vísperas del comienzo de la Guerra Civil en el año 1936. A partir de ahí no se tienen noticias de que los ferrolanos volviesen a instalar el coso provisional.
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lunes, 2 de mayo de 2016

Se cumplen 80 años de un peculiar homenaje rendido a Antón Vilar Ponte en el "Monte Laurel" (Prioriño)

Se cumplen 80 años (3 de mayo de 1936) del homenaje popular que se rindió al político galleguista, promotor de las Irmandades da Fala, periodista, exdirector de El Correo Gallego, Antón Vilar Ponte (Viveiro, 1881-A Coruña, 1936). Me llamó la atención, cuando leí las reseñas en prensa, el escenario elegido y peculiaridades del acontecimiento.
           
Aspecto de la concurrencia al homenaje
El homenaje fue organizado por el "Grupo alpinista Abrente", de Ferrol, tal vez por eso fue elegido el "Monte Laurel" -la primera vez que oigo este nombre- situado cerca de la ría ferrolana, mirando hacia la ciudad coruñesa. Allí, junto a una gran roca se colocó un retrato, obra del artista gallego Vicente Díaz y González "y se extendieron flores  de los jardines coruñeses y ferrolanos".
            Ante los numerosos excursionistas de Ferrol, Coruña y otros puntos de Galicia se dio lectura a unas cuantas adhesiones que firmaban:  Ramón Villar Ponte, Jaime Quintanilla Martínez, Ramón Otero Pedrayo, Arturo Noguerol, Francisco Yáñez Lorenzo, Cipriano Alonso, Vicente Díaz y González, José Pérez Parallé, Alfonso Rocha, Felipe Bello Piñeiro y Jesús Noya Iglesias. No faltó, como es lógico, el testimonio de "Abrente". También fue leído un telegrama del escritor Ricardo Torres Quiroga. El homenaje terminó entonándose el himno gallego.
            El traslado de los asistentes, con ida y vuelta, se hizo en el vapor "Concepción Arenal" que llevó a los excursionistas al Castillo de San Felipe. Narra la crónica hasta el último detalle, por ejemplo cita al piloto de la embarcación "Quelo" del que dice "tan popular por su bondad en el pintoresco barrio de La Graña, en donde debe comenzar la ruta del cercano y maravilloso Monte de los Poetas, que pronto figurará en las guías de turismo". El que suscribe tampoco ha oído hablar del tal "Monte de los Poetas" que, según el relato, estaba muy cerca del citado Monte Laurel, junto al cabo Prioriño "y delante de la ciudad coruñesa".

            De la entidad "Abrente" organizadora del homenaje, el cronista señala  que "estaba presidida por la bella señorita Paquita Blanco y es completamente ajena a toda tendencia política. Se trata simplemente -añade- de una agrupación sin estatutos de ninguna clase, que viene realizando interesantes excursiones por toda Galicia y que de vez en cuando lleva a cabo algunos actos culturales semejantes al realizado en el "Monte Laurel".