martes, 19 de junio de 2018

En el 450 aniversario del horroso incendio que calcinó 370 casas de las 400 existentes.

Una de las calamidades que tuvo que soportar la villa de Ferrol durante el dominio de los condes de Lemos fue, además de una peste, un horroroso incendio que se declaró el 19 de junio de 1568 y que redujo a cenizas 370 casas de las 400 que había, según relata el historiador Montero Aróstegui en la "Historia de Ferrol".
Contaba entonces la primitiva villa unos cuatrocientos vecinos "y sobre dos mil almas", que vivían de la pesca y salazón. "Amaneció el sábado 19 de junio y, como de costumbre, los pescadores salieron a la mar. Eran las seis de la mañana cuando a la voz de fuego cundió la alarma por la población". El siniestro comenzó en una vivienda de la calle llamada Ferrería. Sus llamas se propagaron rápidamente. "El incendio era tan voraz y tan recio era el viento que soplaba de levante que hacía avanzar las llamas tres y cuatro casas más adelante del punto donde llegaba", subraya la crónica de Aróstegui.
Dice también el historiador que todos clamaban por sus padres, esposos y sus deudos que, ajenos a aquella terrible desgracia, se encontraban en la mar. El fuego no duró más de siete horas con el resultado ya narrado. De las aldeas limítrofes acudieron muchas personas para prestar auxilios "pero no bastaron salvar siquiera todos los muebles y ajuares de las casas".
Esta desgracia hundió a los antiguos vecinos de Ferrol en una espantosa miseria. Sin casas donde albergarse, desgarrados y perdidos, andaban errantes por los pueblos comarcanos implorando caridad pública y acogiéndose algunos en las casas de sus amigos y familiares. Se calculó el daño  en más de ciento cincuenta mil ducados. Subraya el historiador que era tanta la importancia que ya entonces tenía el puerto de Ferrol y de tal magnitud el fomento de la salazón..."que no pasó mucho tiempo sin que se hubiesen en parte reparado las grandes pérdidas".

viernes, 15 de junio de 2018

Pedro Guimarey, escritor y periodista, fusilado por los falangistas en 1936 cuando tenía solo 31 años


Ayer se descubría una placa en memoria de Pedro Guimarey Filgueiras, escritor y periodista republicano asesinado por los falangistas en el 1936, cuando tenía solo 31 años. El acto estuvo presidido por el alcalde Jorge Suárez. La verdad es que, para los que seguimos fieles a los hechos y figuras históricos, no deja de ser una sorpresa el rescate de este demócrata ferrolano, sorpresa porque su identidad permanecía envuelta en la niebla del anonimato.

Un servidor puso inmediatamente en marcha el recurso de la hemeroteca para obtener datos biográficos. Por lo que he visto y leído. Guimarey Filgueira, practicante (ATS) de la marina civil, ha estado vinculado al Centro Obrero de Cultura, del que llegó a ser bibliotecario. Desde muy joven mostró buenas maneras para la literatura. Antonio Villar Ponte, prologuista de su primera comedia dramática "Doña Tierra", lo calificó de "esperanza de la literatura ". En ocasiones junto con Ricardo Carballo Calero intervenía también en ciclos de conferencias.

Como periodista fue director del Semanario Republicano de Izquierda "Renovación", que sale a la luz en 1932 y se mantiene hasta que se registra la sublevación de los militares en el 36. Él, no obstante, dejó la dirección en 1933. Esta publicación se tiraba en la imprenta Fojo de Ortigueira. Fue también impulsor de "Nueva Infancia", subtitulado "Ensayo de periódico para niños". Esta iniciativa tuvo corta vida por falta de ayudas. Fueron colaboradores, Quintanilla Martínez, López Bouza y Fernández Barreiro.
En un número especial de "El Pueblo Gallego", con motivo del 25 de julio (1934) , Día de Galicia, Pedro Guimarey firma un trabajo titulado "Los astilleros ferrolanos en la vida y en la literatura". Es una auténtica recreación en el lenguaje, plagado de metáforas y otras figuras literarias que van jalonando la descripción de los distintos talleres del recinto fabril.

En el campo de las letras destacan la comedia gallega "Pepa Andrea", la comedia castellana "Las luminarias de Dios" y la obra "Nido de esclavos" que le valió el máximo galardón del II Concurso Nacional de Teatro y Literatura", organizado por la Asociación de Escritores y Artistas reunidos en Madrid. Con motivo de importante premio le fue rendido un homenaje por un grupo de amigos en el hotel "Ideal Room", en julio de 1934. El día 23 de junio, poco antes de que fuera asesinado por los falangistas, se estrenó con gran éxito en el teatro Jofre la comedia "Doña Tierra" por la compañía Montijano.
Pedro Guimarey Filgueiras (1905-1936) nació en la calle Rubalcaba en donde ayer se descubrió una placa.

  

domingo, 3 de junio de 2018

En el 19 aniversario de Diario de Ferrol: Juan Ramón Díaz y yo en la gestación laboriosa de un periódico



El Diario de Ferrol se gestó en reuniones "clandestinas" entre Juan Ramón Díaz y yo. No convenía estar demasiado expuestos en tanto la idea no cobrase cuerpo y viabilidad. Juan Ramón ya había dejado la dirección de La Voz de Galicia, pero yo seguía en dicho periódico. Obviamente, era aconsejable imponer la mayor discrecionalidad al asunto. El local elegido, un restaurante en las proximidades de Miño no tan frecuentado desde que se abriera la autopista. No obstante, un día apareció en el mismo establecimiento el obispo de la diócesis, entonces Gea Escolano, con una reducida comitiva. Juan Ramón y yo comentamos en tono jocoso: "Esperemos que el boletín oficial del obispado no nos descubra la operación".

Porque hay que añadir que a esas alturas ya se hablaba en corrillos periodísticos de que se preparaba el lanzamiento de un diario en Ferrol e incluso se barajaban varios nombres de colegas, nunca el mío, para la dirección. Se sabía que era Juan Ramón Díaz quien capitaneaba el proyecto y por tanto si nos veían a Juan Ramón y a mi en reuniones de mesa y mantel, las conclusiones no se harían esperar. Algunos compañeros me preguntaban, porque viajaba con frecuencia a Coruña por razones de representatividad laboral, si había oído algo al respecto y yo tenía que reprimirme y hacerme el ingenuo y despistado.

Tras los primeros tanteos, ante el reto que me esperaba como director, le arranqué el compromiso de que sí era verdad que creía en mi debería permitir que yo dirigiese el periódico sin injerencias de ningún tipo. Mi eficacia y la de mi equipo se reflejaría en los resultados económicos y si estos no eran los deseados pondría mi cargo a su disposición. Arriesgué mucho, lo dí todo, pero valía la pena. Valió la pena. En efecto, Diario de Ferrol nunca ha dado pérdidas, durante mi etapa en la dirección. Al contrario, superábamos objetivos año tras año.

Las reuniones continuaron: plantilla, nombre de la cabecera, número de páginas dedicadas a información de la ciudad y de la comarca, secciones de nacional, internacional, esquelas (elemento fundamental en un periódico)…De todo ello y mucho más hemos hablado mi director general y yo hasta ponerle la fecha a la salida, elegir sede, recinto para la presentación en sociedad etc.

Aun cuando en los dos o tres últimos años antes de jubilarme se produjeron discrepancias, alguna de fondo, la figura del recordado Juan Ramón Díaz permanecerán siempre en mi memoria Cuando abandonó La Voz de Galicia, como portavoz de los trabajadores (ejercía la presidencia del Comité Intercentros) le mandé una carta reconociendo su trabajo. Este periódico alcanzó las mayores cotas de tirada y difusión durante su mandato. Nadie duda, por otro lado, de que fue y es un referente en el periodismo gallego y, sin que yo me lo imaginara, me concedió el honor de ser su elegido y darme la gran oportunidad de mi vida profesional, esto es, poner en marcha en mi ciudad natal un periódico con vocación de continuidad que fuese, sin filtros ni intereses interpuestos, la expresión genuina de sus anhelos como comunidad.
Esto quiere ser un simple "aperitivo", de sello más anecdótico que otra cosa, de un opúsculo que tengo en proyecto sacar en el que relate la gestación y mis experiencias del Diario de Ferrol. A ver si lo logro para el vigésimo aniversario.

domingo, 27 de mayo de 2018

Andrés Antelo Lamas (1774-1844) , ingeniero, inventor, constructor de relojes, ideó en el s. XIX un autómata que paseaba por las calles de Ferrol.




La figura de Antelo ha despertado siempre mi curiosidad y en uno de estos días de atrás me dediqué a hacer un rastreo por los periódicos antiguos para saber algo más de lo que ya conocía. Andrés Martínez Salazar,  firmaba en "El Correo Gallego" de 24 de diciembre de 1903: …"pocas ciudades podrán en el corto período de un siglo  ostentar, como Ferrol,  un cuadro más brillante y numeroso de hombres ilustres en todas las manifestaciones del entendimiento y laboriosidad humana".
Esta afirmación estaba hecha a propósito de abordar el personaje Antelo, constructor de relojes (Santiago, Lugo y monasterio de Sobrado), artífice de las máquinas de bombas de los diques viejos, las primeras que se montaron en Europa, inventor de quinqués, que llevaban su apellido, conocidos más comunmente como "velones Antelo"…Tenía tanta habilidad que sin conocer los signos musicales hizo varias mesas de música.

El historiador ferrolano Guillermo Llorca dice en su obra "Ferroláns" (Biblioteca de Ferrolterra. Edicións Embora) señala "Como exemplo da súa formación e pragmatismo adapta varios muiños da zona e con eles tornea os cañóns que acadan un magnífico rendemento". Recuerda  Llorca Freire que el ingenio y conocimientos de Antelo Lamas hacen que alcance en 1811 la graduación de ingeniero extraordinario de la Real Armada. Fue director de la fábrica de la moneda de Jubia en dos ocasiones y dirigió talleres varios.

De las obras "imperecederas" de los ferrolanos da fe el titular de "La Noche" de fecha 14 de agosto de 1965, al abordar el reloj de la catedral de Santiago construido por Andrés Antelo Lamas. Es curioso, antes de seguir, que en uno de estos reportajes del citado rotativo, datado en el 6 de mayo de 1952, Jesús R. Alvite subrayaba "…su autor  (del reloj) fue el ingeniero compostelano don Andrés Antelo, nacido en la inmediata parroquia de Conjo", cuando realmente nació en Ferrol el 27 de mayo de 1774 y falleció el 25 de mayo de 1844. Casi llega a nacer y a morir el mismo día del mismo mes con 70 años de diferencia. 

Decía R. Alvite en "La Noche", de 6 de mayo de 1952, que el reloj de la catedral de Santiago, construido en 1831, nunca había sido sometido a reparación alguna durante 27 años y en un alarde de periodismo divulgativo, explicaba que recibía cuerda desde 1890 "por los servicios de la "Casa Gamallo", cuerda que duraba 12 horas. En este menester actuaban dos personas y en la operación invertían doce minutos. Utilizaban una manivela "y el trabajo era un alarde fuerza". La pala de las horas pesa o pesaba 500 kilos, la de los cuartos, 200 kilos. Las campanadas, escribía el periodista compostelano, son audibles en La Estrada.


Encima del reloj se leen dos inscripciones de clásico estilo, firmadas por Andrés Antelo, están en latín y la de mayor importancia traducida dice lo siguiente: "Del mismo modo que huye esta máquina al empujar las horas con sus no interrumpidos movimientos y no permite la más pequeña dilatación así escapan los tiempos, así va corriendo la vida de los hombres hasta que la corte con su güadaña la Parca poderosa".

Volviendo al personaje Antelo, Borobó en su sección de "Anacos" escribió:
"Llegó a construir mucho antes que los fantásticos técnicos de Yankilandia un "robot", o sea, un hombre mecánico. El muñeco de Antelo anduvo por las calles de Ferrol con una firmeza y un aplomo que causó asombro en la ciudad departamental. Una evocación del robot de don Andrés paseándose entre las damiselas ferrolanas que estrenan romanticismo, bien merece una glosa de una pluma más galana que la nuestra en este tiempo de hogaño en que la cibernética está de moda", acuñaba Borobó.

El Ayuntamiento de Ferrol le dedicó una calle en el barrio de Esteiro y su nombre figuraba en la popa de un remolcador.

viernes, 4 de mayo de 2018

MANOLO RIVERA, UNA DEUDA PENDIENTE




"Manuel Rivera formó con Silvosa y Basterrechea la mejor media del Racing de todos los tiempos". "Manuel Rivera fue el mejor medio centro que dio Galicia, intratable en el juego por alto, completamente inútil discutirle un balón". "El hacer un canto a sus méritos sería una labor inacabable y que en todo momento resultaría pálida con la realidad. Fue el más grande futbolista que salió de la cantera local".

Estos, entre otros, -solo seleccioné unos pocos para no cansar- fueron titulares o valoraciones en prensa de la época a la hora de enjuiciar la figura deportiva de Manuel Rivera, que dio durante muchos años su nombre al viejo Inferniño. Al construirse el nuevo campo de A Malata se ignoró la memoria de este gran jugador racinguista, que merece cuando menos la erección de ese busto que con ocasión de un partido de homenaje en los años cincuenta se proyectaba materializar y que, finalmente, quedó pendiente.

En el aspecto físico y humano se dijo: ancho de cuerpo, redondo de cara, rubio el color, dulces ojos, noble dentro y fuera del campo. Con gran sentido del humor, apreciaba tanto a su Ferrol y a su Racing que descartó ofertas importantes de equipos poderosos de la época para quedarse defendiendo los colores verdes de su equipo. Pedro Basterrechea precisó en aquel momento que pudo ser internacional de haber alineado con el Madrid o Barcelona.

Tras retirarse se dedicó en cuerpo y alma al club Ferrol. Sarmiento Birba escribió "Hizo de todo, desde entrenador eventual a preparador físico,  desde utillero y hombre del "agua milagrosa" a delegado en viajes y concentraciones. El crítico deportivo propuso, tras su fallecimiento, que se le denominase honoríficamente  "mister Racing".


Datos biográficos

Nacido en A Graña en 1904 inició su carrera a los 18 años en el "Deportivo Ferrol", destacando prontamente. Los coruñeses lo llevaron con Cancela al Deportivo para jugar, primero contra el "Vigo" y el "Fortuna" y después contra la fusión de ambos, el Celta. Más tarde, formando parte del equipo herculino jugó contra la selección uruguaya. En todos los compromisos brilló Manuel Rivera (Riverita) en su labor de medio centro.
En 1923 ingresa en el Racing y realizó diversas excursiones por la península con el Deportivo y el Eiriña de Pontevedra. Fue propuesto para "posibles" y "probables" de Madrid impidiendo su elección "ciertas zancadillas futbolísticas de ingrata recordación" escribía en El Correo Gallego el cronista que firmaba "Ra-Ra-Ra". En el año 1928, solicitado por el Celta acompañó al once vigués por América, pero, sorprendido por una dolencia no pudo alinear en ninguno de los partidos.
En una especie de biografía que publica el periódico ferrolano El Correo Gallego el 04-12-1928, "Ra-Ra-Ra" escribe: "Rivera es el medio centro galaico por excelencia; ningún otro le aventaja en el arte de distribuir juego, pocos poseen su chut y su clásico juego de cabeza es de lo más hermoso que pueda darse. Tiene un defecto, ser modesto, excesivamente modesto y una virtud, poseer el más acendrado espíritu de compañerismo".

 
Fotografía del equipo de los años veinte en cuya alineación aparece con un círculo

Partidos de homenaje en vida: 1926 y 1932

Rivera fue objeto de tres homenajes, dos en vida en los años 1926 y 1932 y otro póstumo en el 1955.
El 28 de septiembre de 1926 algunos periódicos daban cuenta de un homenaje a Manolo Rivera, rendido en el intermedio de un Racing-Celta (1-2). El acontecimiento deportivo viene recogido en "La Libertad" y "El Correo Gallego": "con extraordinaria concurrencia se celebró el partido de homenaje al medio centro Manolo Rivera. En el descanso recibió numerosos regalos, tales como 5.000 pesetas del Club y una sortija de oro con el escudo del Racing, obsequio de la peña "Nuevo Club".

En agosto de 1932 se celebró un partido de homenaje entre el Racing y un combinado gallego que terminó con el resultado de 3-2 favorable a las filas locales. Dice una reseña de este encuentro que de los dos goles de la selección uno fue en claro fuera de juego. Este partido tuvo repercusión en la prensa especializada y páginas deportivas de los periódicos nacionales. El rotativo Luz incluso concreta las alineaciones.
Selección gallega: Lilo; Neno, Alejandro; Marcial, Esparza, Fariña; Torres, Triana, León, Valcárcel y Polo.
Racing: Juan; Pardo, Moreno; Ginés, Rivera, Basterrechea; Toralla, Peguerul, Cupons, Barrios y Miranda. Otros periódicos como La Tierra, La Voz, el Heraldo de Madrid…dieron cuenta de esta cita en honor de una "gloria deportiva como Rivera Martorell".
El homenajeado recibió, entre otros numerosos regalos,  una valiosa estilográfica por parte del Racing y una medalla de oro del Celta de Vigo.



La polémica con el seleccionador nacional

En el año 1931 se produce una polémica a raíz de una decisión del seleccionador nacional Sr. Mateos que influenciado por su asesor en Vigo solapa a Rivera con un jugador del Celta, Vega, para formar parte del combinado español. En El Eco de Santiago se recoge esta protesta de los círculos ferrolanos por lo que consideran una injusticia manifiesta. En el mencionado periodico santiagués se dice (sin firma) que Rivera es el "único e indiscutible medio centro de Galicia y España, pese a todas las campañas en contra". En esa ocasión España se enfrentaba a Italia en San Mamés. El periodista que esto afirma invita al seleccionador nacional a que vea él, personalmente, el juego de Manuel Rivera y que no se deje influir por una actitud parcial de su asesor olívico. Y termina "Se explica, Sr. Mateos, concejal del Ayuntamiento de Bilbao, redactor-jefe de la Gaceta del Norte, seleccionador, recién casado…son demasiados oficios para desempeñarlos a conciencia".
En este contexto, Manuel Rivera envía una carta al Heraldo de Madrid en la que entre otras cosas dice "…el mismo hombre de confianza que ahora asesora al Sr. Mateos me ha llevado diversas veces a jugar a Vigo y hasta me embarcó en la aventura de la Argentina con el Celta, señal de que no era tan malo como ahora dice". En otro momento agrega "Nunca tuve pretensiones de ninguna clase y menos de ser seleccionado" y tras referirse a los favoritismos que se registran en los altos órganos federativos apostilla "yo quiero terminar mi modestísima carrera futbolística en donde la he empezado".


Muere con 48 años de edad

El día 15 de noviembre de 1952 fallece Manuel Rivera Martorell. Era joven todavía. Solo 48 años. Todas las necrológicas destacaban su preciosismo en el campo de fútbol y su talla humana como persona. Entresaco algunas afirmaciones de los obituarios del día siguiente. Orestes en La Voz de Galicia señala "Fue un extraordinario medio centro, el mejor de cuantos ha dado Galicia y uno de los mejores del fútbol español". En otra necrológica que no lleva firma se dice "modelo de deportistas y caballeros. El nombre de Rivera está ligado a las épocas más fecundas y gloriosas del fútbol regional…supo permanecer  siempre fiel a sus queridos colores desoyendo tentadoras ofertas de otros equipos…su fama traspasó las fronteras de Galicia extendiéndose por España adelante y países del extranjero".
El articulista "META" dice "espejo de deportistas, modelo de esfuerzo al servicio del club…fue el máximo puntal del Racing ferrolano en todos los tiempos".

Manolo Rivera, entrenador


Partido de homenaje póstumo: 1955

El encuentro de carácter póstumo se celebró el 15 de mayo de 1955, tras haberse suspendido el previsto para el 3 de enero de 1954 (combinado Ferrol-Celta contra el Deportivo) debido a que la directiva del cuadro coruñés no quiso en esa ocasión enviar a sus titulares para salvaguardar los intereses de la competición oficial.
Volviendo al 15 de mayo de 1955 he de resaltar que en aquel momento se hace constar en la prensa que con la recaudación de este partido sería erigido un busto que debería ser instalado dentro del estadio municipal que lleva su nombre, iniciativa, como antes precisaba, que podría ser ejecutada el año próximo cuando se celebren los fastos del centenario del Club, saldando así una deuda histórica, aunque sea sesenta años después. De esta manera me sumo al emplazamiento que en el mismo sentido hacía recientemente en las redes sociales, el critico literario, poeta y amigo Vicente Araguas.
El partido Racing-Deportivo, que terminó con la victoria de este por 3-1  fue arbitrado por Castiñeira -hombre corpulento y atlético, al que tuve oportunidad de conocer ocasionalmente allá por los años sesenta- al que se le entregó en el descanso el silbato de plata con incrustaciones de brillantes que fue adquirido por suscripción popular entre un grupo de aficionados como premio al ascenso de categoría del trencilla local.
Recuperando el programa del homenaje añadiré que antes del encuentro principal se disputó otro de veteranos ferrolanos contra coruñeses que finalizó con el resultado de 2-1 favorable a los locales. En el bando coruñés alinearon: Rodrigo, Ferrín, Ponce, Vigo, Neira, Alejandro, Breijo, Triana, Elicegui, Chacho y Diz.
En los ferrolanos: Yurrita, Moreno, Portugués, Silvosa, Basterrechea, Ferreiro, Toralla, Barón, Nidáguila, Herodes y Vázquez. Marcaron por los locales Vázquez y Barón en el primer período. El gol del honor de los herculinos se materializó en la segunda mitad, obra de Ponce ejecutando la pena máxima.
Respecto al partido central, el Deportivo alineó a: Otero, Tomás, Rodolfo (Zubieta), Irusqueta, Celma, Juananco (Marín), Polo, Bazán (Lexo), Pahiño, Gárate (Casteleiro) y Tino.
Por el Racing: Bernabé (Zamorita), Anca I, Olavide (Laredo), Anca II, Carlos, Ares, Chillón, Rafael Franco, Fábregas, Alcalde y Toñín.
Los tres goles de los coruñeses fueron marcados por Pahiño (2) y Bouza. El del honor de los ferrolanos, Chillón.
Ese día se llevaron a cabo ofrendas florales en el cementerio de Brión en donde fue enterrado y se descubrió un placa con el nombre de futbolista fenecido a la entrada del estadio. Hubo quien pidió que se erigiera un busto y la corporación local acordó, a su muerte, darle el nombre al terreno de juego del Inferniño, auténtica cátedra de Manolo Rivera.
Con tal motivo, la emisora de Radio Ferrol realizó un programa especial.


Campeones gallegos
Anecdotario


Él era auxiliar primero de servicios técnicos de la Armada y en los días de la sublevación militar contra la República "yo tuve que salir -cuenta él mismo Rivera- de la oficina para casa entre tiros, pero sin miedo alguno. En  vez de esconderme de portal en portal iba por el centro de la calle gritando con las manos en alto: Soy Manolo Rivera, muchachos no me disparéis" y como por suerte todos me querían mucho llegué a casa como había salido de la oficina".

En otra ocasión el equipo tenía que desplazarse a Vigo, pero no había cuartos para afrontar los gastos del viaje. Las crónicas señalaban que todo el mundo estaba muy quemado de poner dinero. "Todos tenían los bolsillos muy castigados con el dichoso Racing", se lee en una de la reseñas periodísticas. Pues bien, Manuel Rivera se fue al domicilio de dos directivos  y de un hombre de negocios y con el dinero en el bolsillo convocó a la plantilla y al chófer del autobús y llegaron a Vigo con el tiempo justo para la celebración del encuentro. Sin apenas descanso, saltó al terreno de juego y se partía el pecho controlando el centro del campo y enviando balones de cabeza a los extremos.

Una tercera anécdota. Durante un partido en el Inferniño, un joven rival llegó a arrebatarle un balón de cabeza, cosa muy rara, tal era la seguridad con la que actuaba Rivera, pero este al ver el lance derribó al otro jugador trabándole las piernas. El futbolista afectado le dijo "como me haces esto tú, Manolo" y Rivera lo abrazó por los hombros  y le espetó señalando al graderío: "si dejo escapar a un chaval como tú me pondrían a parir durante toda la semana. A fin de cuentas no te hice daño alguno".


No obstante su gran bonhomía personal y nobleza deportiva se vio envuelto en algunas situaciones polémicas, pero que fueron debidas más a malos entendidos que a deliberadas actitudes del jugador, Por ejemplo, en el año 1929, tras ganar el campeonato gallego, el Racing entra en una caída libre perdiendo algunos encuentros con los colistas e inmediatamente la Junta Directiva le aparta del equipo, junto con otros dos o tres "equipiers" (denominación de la época), pero a los pocos días sorprendido y disgustado se dirige a la directiva pidiendo su reincorporación, siendo admitido inmediatamente.


En los años veinte es inhabilitado por tres meses e incluso penalizado por alinear indebidamente con el Deportivo, pero estas situaciones se dieron por supuestos "chanchullos" de los gestores del equipo coruñés a los que Rivera se confiaba en la creencia de que habían solicitado la debida licencia al organismo federativo correspondiente.


jueves, 26 de abril de 2018

Goy de Silva ¿Olvidado? ¿Ignorado?

En los años noventa se decía que el ferrolano Ramón Goy de Silva era un gran olvidado, otros decían un gran ignorado. Uno tiene la percepción de que seguimos en las mismas, a pesar de su brillante trayectoria como poeta y dramaturgo. Viene al caso porque acaba de conmemorarse el 130 aniversario de su nacimiento.
En mayo de 1995, otro ferrolano, Ricardo Landeira, catedrático de la University of Wyoming de los EE UU, estudioso de la obra de Goy de Silva, vino a Ferrol con la pretensión de rescatar para la memoria colectiva “La vida y literatura del ferrolano Goy de Silva”, pronunciando una conferencia en el aula de cultura de Caixa Galicia, iniciativa que fue acompañada de una exposición de documentos del dramaturgo.
A su muerte  se publicaron varios obituarios de los que destaca uno de ellos, el de Manuel Suárez Serantes, que en La Noche del 12 de octubre de 1962, escribía “Gran pérdida para la literatura española…Se ha comparado a Goy de Silva con Jacinto Grau en su afán por regenerar el teatro nacional…escritor de minorías selectas…su prestigio, más en el extranjero que dentro de las propias fronteras…bien merece una calle en la capital departamental”.
Saínz de Robles dijo “extraño caso ya que este singularísimo y admirable poeta es uno de los valores más firmes de la moderna literatura española”. Germán Bleiberg en el Diccionario de literatura española: “su depurada calidad literaria es merecedora de atención mayor de la que goza este poeta por parte de críticos  e historiadores”. Torrente Ballester  Ten Panorama de la literatura española contemporánea (1961) analiza su teatro poético y reseña sus obras. Ricardo Carballo Calero: “Goy de Silva, poeta moi importante dentro do modernismo e que marca, ademais, a transizón aos movimentos de vangarda”.
Hurtado y otros en la Historia de la literatura española hace un estudio de su teatro simbólico y, finalmente, para no cansar, el que fuera cronista oficial de la ciudad, el poeta y escritor Mario Couceiro también reivindicó la figura de Goy de Silva en una sección que, ya jubilado, mantuvo en los años ochenta en La Voz de Galicia. Se podría hacer una larga lista de fuentes periodísticas que abordaron a Goy de Silva: La Voz, de Madrid, Mundo Gráfico, La Nación, Por esos mundosLa Ilustración Española y Americana, La Voz de Galicia, El Correo Gallego
Pues resulta que este hombre, con una prolífica obra, que recibió en 1911 en el Ateneo de Madrid el primer premio de la Academia de Poesía de manos del Rey, que fue incluso corresponsal de guerra en África para La Correspondencia de España, que triunfó por varios teatros españoles, dejó de escribir en el año 1955 y para sobrevivir se dedicó a la compra y venta de obra pictórica de autores famosos. Visitaba todos los años Ferrol y A Coruña y llegó a regalar dos cuadros de la escuela de Murillo a la iglesia de San Julián.
Obra publicada
“Sueños de noches lejanas”, “En el bosque de la diosa Milita Amylitis, esposa del Rey Saosduchin”, “El pueblo de la reina Mab”, “El coloquio de los astros”. Todas estas obras teatrales fueron editadas en Madrid en 1912, excepto la “Reina del Silencio” en 1911.
Poemas legendarios en prosa
“El Eco” (1913), “La de los siete pecados” (1913), Poemas bíblicos también en prosa, “La Corte del Cuervo Blanco” (1914); “El Reino de los parias” (1915), “Sirenas mudas” (1915); “El libro de las danzarinas” (1915)
Poemas de amor y muerte y de misterio
“La Caja de Pandora”, “Borrón y cuenta nueva”, “Crónicas de Marruecos” (1923). Esta última editada en Alcoy. “Cuenta de la lavandera”, “Antenas siderales” (1927) y “Mientras cantaban las ocarinas” (1949)
Cuentos titulados:
“Mi primera mujer”, “Una máscara me dijo”, “La amiga desconocida”, “Como me vengué del hombre cuco” (1949), “Viaje a Belén” (1949)
Varios villancicos y cuentos inspirados en la Natividad del Señor
“Las educandas-Diario de una colegiala” (1950) y en el mismo editó pequeñas obras: “La hija de mi amada, “Espejito nuevo”, “El casamiento de las rosas”, “Fénix prisionero”, “Gran mundo”, “Salomé” y “Oscar Wilde”.

martes, 24 de abril de 2018

El cura Cuco, en el 40 aniversario de su fallecimiento

Al centro, el cura Cuco en el curso de una excursión con amigos y feligreses
Tal día como hoy del año 1978, hace 40 años, era enterrado el cura Eliseo (Cuco) Ruiz de Cortázar. Adjunto una foto que tengo en mi archivo, procedente del fondo documental de "Ferrol Diario" que evidencia la multitudinaria manifestación de duelo que se organizó aquel día en la necrópolis de Catabois. Familiares, amigos, centrales sindicales, asociaciones vecinales, culturales, gente de todas clases sociales…quisieron testimoniar su reconocimiento a la figura de este sacerdote, que se nos fue demasiado pronto, con solo 47 años vividos, allá por el 1978 del siglo pasado.
En su día, al cumplirse el treinta aniversario de su óbito, se me pidió un testimonio que se publicó en un libro-coral editado por la Asociación de Vecinos de Caranza que lleva su nombre, lo mismo que una calle del barrio. Entonces señalaba el que suscribe que el Concilio Vaticano II había marcado a muchos curas que deseaban romper con el viejo concepto de la iglesia dogmática, arrimada al poder y a las clases dominantes. En esa doctrina bebieron, entre otros, Cuco Ruiz de Cortázar. "Vosotros, los periodistas -me dijo un día- sois como nosotros, los curas, buscáis la verdad". Me sentí motivado y, sobre todo, responsabilizado.
Su gran preocupación fueron siempre los más débiles de la cadena humana, toda una doctrina de la vida o para la vida. Por su actitud solidaria con los menos favorecidos, con las luchas de los obreros y las causas justas, fue objeto de represalias por el régimen franquista, de ataques de los llamados Guerrilleros de Cristo Rey. ¡Miserias de un tiempo para no recordar!
En fin, memoria para Cuco, un referente moral y ético para una sociedad que entonces, años setenta, vivía ilusionada con la caída del franquismo y el advenimiento de la democracia.
El sepelio en Catabois constituyó una multitudinaria manifestación de duelo