jueves, 15 de noviembre de 2012

Bruselas ablanda


Si la huelga hubiese sido un fracaso estrepitoso no habría hecho falta titulares tan gruesos y contundentes como los esgrimidos en las portadas de algunos periódicos de Madrid. Algo evidente no necesita demostración. Por eso pienso que si el sector mediático afín a la derecha (por el centro izquierda ya no queda prensa escrita) se ha empleado tan a fondo para desacreditar la respuesta ciudadana es que lo sucedido ayer tiene cierto alcance y, desde luego, es una advertencia al Gobierno que, bajo el dictado de la UE, más concretamente del poder financiero alemán, no ha parado de pisar el acelerador de la austeridad hasta que han empezado a activarse líneas rojas como las de los desahucios que no son más que la punta del iceberg, lo que obligó a sentarse a Gobierno y oposición que ayer alcanzaban un acuerdo. Bruselas, que es la mano que aprieta, ve la deriva que están tomando los acontecimientos y el mismo día de la huelga general, viene a decir que España ya hizo todas las reformas y ajustes necesarios, aunque con fecha de caducidad (hasta el 2014) echando una mano a Rajoy que acusa tremendo desgaste por la gestión de la crisis y al que la UE por un lado y el propio ex presidente Aznar que no parece estar de acuerdo con el rescate, por el otro, tienen bloqueado. Creo que esa irrupción de Bruselas diciendo que España ya hizo los deberes podría ser la primera consecuencia de la presión ciudadana, dicho quede frente a la opinión de los escépticos o de quienes consideran que las huelgas y protestas no sirven para nada. Al menos sirven para manifestar la desazón. No quiero entrar en el "noxento" debate de las cifras al que ya estamos acostumbrados y que varían hasta límites escandalosos y carentes de toda credibilidad, únicamente justificables en el insano afán de desvirtuar el descontento social, cosa que ocurre con gobiernos de uno y otro signo.