domingo, 14 de octubre de 2012

O renovarse o morir


Las encuestas lo vienen reflejando en los últimos años y cada vez con mayor contundencia: los políticos están entre las primeras preocupaciones de los españoles. Su  imagen se ha ido deteriorando hasta llegar a extremos inquietantes. Las razones bien a la vista están y no vamos a entrar en ellas para no ser recurrentes, ya que en más de una ocasión hemos abordado el asunto. Convencidos todos o casi todos de que hay que tomar medidas, de que es urgente  restablecer valores que se han devaluado, la cuestión está en fijar el método a seguir. Así, un poco a boleo, me atrevo a significar algunas ideas en las que analistas y politólogos ya vienen incidiendo. Fundamental es la transparencia. Es perentorio fijar mecanismos que impidan acudir a la política con el fin de enriquecerse personalmente. La fiscalización de quien entra y sale debe de ser rigurosísima. El ciudadano tiene que ganar la confianza de que se acabó el pelotazo y el choriceo. Listas abiertas, que permitan al votante ordenar a su gusto a los candidatos. Acabar con la verticalidad en los partidos, en los que las cúpulas manejan, hacen y deshacen a su antojo. Que sean las bases las que ponen las condiciones y que la selección de candidatos se haga a través de las primarias. Modificar la ley electoral para acabar con la injusticia de la proporcionalidad actual que lesiona gravemente a las minorías y únicamente busca el asentamiento del bipartidismo. Finalmente, activar el Senado como cámara de las CCAA. Lo dicho, o renovarse o morir. Pero, ya, sin más pérdida de tiempo. Nos va mucho en ello.