Alea jacta est. El rescate está listo.
A Mariano Rajoy le va a caber el triste papel de haber entregado a España. Sobra
Gobierno, con nombrar un administrador general y un equipo que vele por el
cumplimiento de las órdenes que dicte la UE, más concretamente Alemania, es
suficiente. Naturalmente,
estoy caricaturizando, pero el dibujo no andará muy lejos de la futura situación.
Dicen los expertos próximos a Bruselas que si esa petición se produce, se
pondrá en marcha de inmediato el otro mecanismo que puede aportar estabilidad a
la zona euro: las compras de deuda por parte del Banco Central Europeo, como
anunció su presidente, Mario Draghi. “La zona euro tiene la caja de
herramientas para lograr la estabilización de los mercados, que además ha sido
reforzada con el anuncio del BCE de su programa de compra de deuda”, afirmó
Rhen durante la visita que cursó el pasado lunes a España.
Esta medida ya
tomada por la Unión Europea contrasta, no obstante, con aquellas otras voces
que decían que el rescate era inviable porque no había dinero suficiente para
pagarlo . Se decía también que el rescate supondría el efecto dominó y detrás
podrían caer Italia y Francia. Ahora estos dos países están deseando que España
lo pida porque creen que actuará de cortafuegos y les beneficiará. En fin, que
esto se convierte en un batiburrillo que no hay quien lo entienda. Pero algo sí
está claro y es que la dinámica de la austeridad cerril que se viene aplicando
genera más recesión y por tanto más paro y pobreza y los ejemplos los tenemos
en Grecia y Portugal. El rescate traerá más medidas de ajuste. Si bien es
verdad que Alemania está frenando el asunto porque repercute en la popularidad
de Merkel que tiene a la vista elecciones, no cabe pensar otra cosa que acabará
cediendo a la presión de la UE, lo mismo que Finlandia, país que también se
opone, y que ambos pondrán unas condiciones durísimas, como aventuran otros
analistas.
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