martes, 16 de octubre de 2012

El culebrón de PEMEX

Los contratos de la mexicana PEMEX, los dichosos floteles que vienen a ser hoteles flotantes, vocablo que ya se ha incorporado al lenguaje común, sobre todo en Vigo y Ferrol, se ha convertido en un auténtico culebrón durante la presente campaña electoral. Y lo que queda hasta el sábado, jornada para la reflexión. Nunca un pedido mareó tanto la perdiz, llegando a rizar el rizo de los matices, insinuaciones, el donde dije digo, etc y ello lógicamente por eso, porque nos ventilamos los votos y el controvertido asunto es arma arrojadiza para tratar de minar la credibilidad de quien ostenta la titularidad de la gestión, que no es otro que el candidato a la reelección, Núñez Feijoo o a la inversa es un importante señuelo que se presenta como una feliz negociación. La polémica fue servida en el justo momento y han contribuido de manera decisiva las confusas declaraciones que procedían del país armador, cuando ya aquí, en Santiago, se habían hecho las fotos de la formalidad con rostros a la vista de la Xunta, Sepi y la citada PEMEX. Un día se confirmaba el pedido y al siguiente se desmentía y todo fue como una pelota de pin-pong que se lanzaba de un lado a otro de la mesa con mejor o peor fortuna, según los contendientes. Un caso de libro para probar hasta donde se puede llegar en el volcánico clima de unas elecciones. En Galicia fue TT si hablásemos en términos twiteros, que también porque el debate se trasladó como es obvio a las redes sociales dando alimento a tirios y troyanos. Bueno, pues, a ver lo que queda de todo esto. Por descontado que en Ferrol estamos deseando que sea una realidad tangible, que pronto se empiece a cortar el acero, colocar quilla y a seguir con todos los hitos pertinentes de la fabricación. Es poca cosa en clave de horas de trabajo, dicen los operarios del astillero ferrolano, pero menos es nada. Entre tanto, alimentemos la esperanza de que se caiga algún otro encargo para reactivar la cadena de producción