martes, 30 de octubre de 2012

La inevitable caída del gasto familiar

La encuesta de presupuestos familiares que acaba de publicar el INE nos sitúa en un claro descenso del gasto en los hogares españoles. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta que la cifra de parados va en aumento y la pérdida del poder adquisitivo por la moderación salarial es una circunstancia objetiva y palpable. La cadena de consumo va perdiendo eslabones, incluso teniendo como factor añadido el fenómeno del retraimiento ante la incertidumbre que días tras día y mes tras mes nos dibuja el panorama de la crisis, sometida cerrilmente a la dictadura de la austeridad traducida en recortes y reformas que tienden a sacrificar a las economías medias, mucho más a las vulnerables clases humildes. Y lo grave es que la caída del gasto familiar lleva velocidad de vértigo, muy por encima de lo previsto, según los analistas y plumas especializadas en la estadística. Un auténtico termómetro o indicador clave es el comercio al por menor que en el mes de septiembre cae un 12%. No se descarta lo que llaman el efecto anticipación registrado en el mes de agosto ante la subida del IVA en virtud del cual las familias hacen compra abultada para esquivar el incremento inminente del citado impuesto, pero es evidente que obran también las causas que al principio se enumeran del paro y la merma en el poder adquisitivo. Un caso peculiar que se destaca, al menos en el caso de Galicia, es que el gasto solo sube en los hogares sustentados por jubilados en el período que media entre el 2006 y el 2011, registrando un incremento de un 1,3%, mientras que en España cae el 3,5%. Es fácil pensar lo que puede ocurrir con esta tabla de salvación si Mariano Rajoy tiene la tentación de tocar también a los ingresos de los pensionistas.