domingo, 21 de octubre de 2012

Hermosa historia humana


Ayer asistí a una reunión en la que se homenajeaba a Álvaro García que, con su mujer Divina, (fallecida), vecinos de A Faísca, actuó como familia de acogida y mecenas del artista luso-español, residente en Ferrol, Manuel Patinha. Poetas, pintores, escultores, historiadores, intelectuales, periodistas, representantes del Club de Prensa, personas de la cultura en general, de distinta procedencia: Santiago, Coruña, Madrid, además de Ferrol, cerca de un centenar de comensales, conformaban una distinguida concurrencia. El propio Patinha hizo de mantenedor -por cierto toda una revelación, al menos yo desconocía de él esa faceta- protagonizando momentos en los que se alternaba la emoción con la distensión, en los que con la misma facilidad que afloraba el humor en la fluida palabra del conductor de la velada, se doblaba su voz empapada en los sentimientos, en los recuerdos y en la ausencia notada de Divina. Numerosos asistentes, algunos seleccionados y otros espontáneos que el querido y conocido artista iba "movilizando" a su paso por la sala describieron a modo de concierto coral una aproximación a la figura de este matrimonio que un día, sin conocerlo ni saber sus antecedentes, en una reacción de grandeza de ánimo y de espíritu cobijó a Manuel Patinha al que vieron necesitado de afecto y de aliento solidario. Mecenazgo y cariño se fundieron para escribir una hermosa historia humana, digna de ser novelada o llevada al mundo del cine. Álvaro y Divina, matrimonio curtido en la emigración y en las duras tareas del campo, advirtió el talento creador de su acogido y nunca más lo abandonaron. Hoy Patiña es un artista de reconocido prestigio en Galicia, España y Portugal. Ayer rindió tributo de agradecimiento a Álvaro y de recuerdo póstumo a Divina. Y un montón de amigos quisimos estar con ellos.