martes, 18 de septiembre de 2012

Esperanza Aguirre desata las especulaciones


Es obvio. La noticia del día ayer fue la dimisión de Esperanza Aguirre. Algo insólito e inesperado.  Lo primero porque aquí no dimite nadie. Ese verbo está en total y absoluto desuso. En segundo término porque ni los más avispados cronistas de la Villa y Corte habían olfateado algo al respecto. Inmediatamente que lo anuncia, sobre la figura y obra de esta controvertida -dentro del propio PP- política se ciernen una serie de cábalas sobre los posibles motivos. Esta mujer, la lideresa, como la han apodado, que siempre ha tenido buena química con los periodistas y con los medios -ha dado cuantiosos e interesantes titulares- en esta ocasión los ha toreado y al final nos hemos quedado con que no sabemos por qué dimite. Hay un problema de salud, cáncer de pecho, que lo esgrime, pero no es el único. Lo más mosqueante es que dice que está "presuntamente curado", lo que podía reflejar serias dudas sobre el diagnóstico. No obstante, personalmente me inclinaría por los motivos políticos. Es conocida la falta de sintonía con Mariano Rajoy, puesta de manifiesto una vez más recientemente con motivo del tercer grado concedido al etarra Bolinaga. Conocidas también las pugnas con Ruiz Gallardón, al que Rajoy elevó a la categoría de ministro y otros diversos episodios que no viene al caso ahora enumerar. Más que afecto, lo que había con el presidente del Gobierno era desafecto. ¿Su dimisión quiere ser la punta del iceberg de un PP dividido y muy desgastado por la crisis? ¿Es un aviso a Rajoy? Politólogos tiene el mundo mediático para que desarrollen todas las hipótesis. Yo, hasta última hora de ayer, cuando escribí este post para mi blog, no encontré teorías que me desmontasen de mi supuesto. Esa es la cuestión. Aguirre nos ha pillado a contrapié y nos ha dejado descolocados. Se irán conociendo detalles. Funcionarán, sin duda, las filtraciones, aunque sea interesadas. Vamos a ver los que sucede en las próximas horas o días.