domingo, 2 de diciembre de 2012

Ferrol, cantera de magníficas orquestas de baile


Y qué os parece si nos marcamos una pieza con el libro "As orquestras de baile de Ferrolterra" y aparcamos, aunque sea en doble fila, la política y la quebrada situación económica que sufrimos? Hoy es domingo, jornada de asueto propicia para el recuerdo y para tantas otras cosas que no sean las cotidianas. Precisamente, un ejercicio de memoria es lo que hoy veo en mi querido Diario de Ferrol en cuyas páginas recrea su pasado un profesional como la copa de un pino, Manolo Pardo, años y años "militando" en el internacional conjunto "Los Player's". Y lo hace ojeando la obra a que me refiero más arriba, en compañía de Miguel Castro Ferreiro que es quien traslada al negro sobre blanco los momentos concedidos a la nostalgia viendo el incesante desfile de orquestas, grupos, conjuntos y demás material reunido en el citado "Cuaderno FerrolAnalisis", que editó mi también querido Club de Prensa de Ferrol. Ameno, ágil y muy bien compendiado el diálogo que firma para los lectores de DF Castro Ferreiro. Me hace especial ilusión la cita que se hace al salón La Modia, de mi Esmelle natal, que me evoca innumerables recuerdos de adolescencia. Es curioso que fuese en este salón en donde debutase Manolo Pardo, como allí al lado, en Covas, fue en donde se estrenó también como vocalista el inigualable Santi Par. Ferrol y su comarca es una cantera inagotable de muchos y buenos músicos a los que un servidor y el exvocalista Juan Díaz Fraguela hemos querido rendir un encendido homenaje con "As orquestras de baile de Ferrolterra". Va cumplirse pronto un año de la presentación de este documento en un acto público que abarrotó el auditorio de la Fundación Caixa Galicia, acto presentado por mi amigo del alma (así nos adjetivamos mutuamente) Juan Barro, un comunicador emblemático de la TVE en Galicia, como todo el mundo conoce y sabe, actualmente jubilado como yo, al que asistí en labores de apoyo. Es muy gratificante ver que la obra llega al público y cala en la sensibilidad de los lectores. Y es que se puede decir que todos somos hijos o nietos de un primer baile, como rezaba en Barcelona el lema de unas jornadas en las que se recuperaba la tradición de las salas de baile y sus orquestas.