sábado, 7 de julio de 2012

Ni optimistas ni derrotistas, sino todo lo contrario

Resulta harto difícil abrir una rendija al optimismo. Tampoco es bueno caer en el derrotismo, aunque las cosas estén extraordinariamente complicadas, pero mis pacientes y leales lectores me dirán qué hacer después de resumirles los datos siguientes: la recapitalización directa dicen que llegará en el 2013 ¿en dónde nos encontraremos a esas alturas? Ayer, viernes negro en la economía española alcanzando la prima de riesgo los 560 puntos básico y el bono rondando el 7%,  guarismo fatídico. Nuestro Gobierno, el Gobierno de España, obsesionado con los recortes prepara una nueva tanda de medidas que nos van a dejar temblando. Grecia y Finlandia amenazan con irse del Euro, Italia, otra que bien baila si ponemos la referencia en España e incluso Alemania empieza a tener signos negativos. ¿Cómo no los va a tener si  le tiene la soga al cuello a los países con dificultades y sus exportaciones comienzan a resentirse? De todas maneras, como acabamos de ver, el BCE, brazo "armado" de los teutones, ha bajado los tipos de interés, más como un gesto que como una iniciativa fructífera y se niega a comprar deuda. Esto último , según los especialistas en la materia, ha sido el detonante para que los inversores montaran la marimorena. Una de dos, o damos la espalda a la realidad o nos situamos necesariamente ante el retrato de una Europa que está cada vez más cerca de la desintegración y de una España impotente e irresoluta ante el monstruo de la crisis que no cesa. Ya vemos qué dirección van tomando los acontecimientos. Tras la euforia de la última cumbre europea en la que España e Italia salían victoriosos con la inestimable ayuda de Hollande, hoy nos vemos en peor situación que nunca, después que desde la dichosa Alemania se dijera que la cumbre del día 9 no sancionaría definitivamente, como sin embargo se había anunciado, el pacto por el crecimiento y el empleo y la recapitalización directa ade los bancos con problemas. Decía yo en mi twitter, la cumbre pasada, un fuego de artificio, y la que viene, una coña marinera. Pues eso, ni optimismo, ni derrotismo sino todo lo contrario.