lunes, 23 de abril de 2012

Un guiño a la memoria colectiva

Era ayer -1997- cuando se celebró el cincuenta aniversario de la creación de la Empresa Nacional Bazán. En las distintas factorías se llevaron a cabo actividades, algunas de las cuales, como en nuestro caso, se sacaron extramuros para reafirmar el indisociable sentimiento identitario de la ENB con la sociedad ferrolana. Evoco de pasada al entonces director Natalio Rodríguez, al que, estoy convencido, las zancadillas de sabiondos técnicos de la cúpula gestora impidieron que le nombrasen en su momento presidente de la compañía. ¿Méritos? Todos y muchos más. Algún día me ocuparé de la figura de este distinguido ingeniero. Hoy solo quiero hacer una concesión a la nostalgia reivindicando la ENB. Obviamente, en las bodas de oro, todavía no se habían producido las chapuzas que luego dieron lugar a los cambios en el "nomenclátor": Izar y más tarde Navantia. Pues, hay que echarle otros quince años encima y así llegamos a los 65 que en teoría conmemoramos en el presente 2012. El cambio de nombres no ha mudado la memoria colectiva de los ferrolanos, sobre todo de aquellos que van más talluditos, que siguen aferrados a la marca empresarial de Bazán y al gentilicio de bazaneros para los que trabajan intramuros, aunque cada vez sean menos los muros y más el espacio diáfano.  A propósito, en esto de las denominaciones y el marketing, yo me quedo con "dentro", que vale para todas las razones sociales.
-¿Dónde trabajas? (pregunta habitual)
-Dentro (respuesta habitual)
Y todos sabemos de que va el asunto. A pesar de que el 65 aniversario de la creación de Bazán ya no tiene sentido en la vida oficial de la empresa, sí lo tiene, como digo, para la memoria y la conciencia proletaria de miles de ferrolanos y ferrolterreños que en natural relevo generacional han prestado sus servicios en la factoría naval desde el año 1947 y han contribuido a alcanzar el prestigio internacional que hoy posee el astillero de Esteiro. Por eso, ¡dique flotante, ya!