martes, 17 de abril de 2012

Patético retrato

El "kandelabro" de la actualidad en España da luz a tantos frentes que la verdad es que uno no sabe por donde empezar. Con el escándalo Urdangarín, como precedente, se ha destapado la caja de los truenos, saltando por el aire la inmunidad y privacidad de la que venía gozando la familia real, exceso de protección y tutela que, por cierto, ayer era criticada en rotativos extranjeros de gran prestigio. Al Jefe del Estado (que empieza a sonar también como implicado en la trama de su yerno) ya no se le esconde ni la identidad de una amante que al parecer le acompaña en sus viajes al extranjero. La indiferencia de la reina Sofía mostrada ante el accidente del monarca es un dato más para el capítulo de la historia de vidas separadas que practican. Si a ello se suma el percance de Froilán y, por consiguiente, la presunta negligencia de su padre Jaime de Marichalar, que es investigado por la Guardia Civil, la fotografía no puede ser más patética. Da la impresión de que asistimos a una vertiginosa descomposición de la saga borbónica de la que parece que se salvan, por el momento, los Príncipes de Asturias. Éramos pocos con esto de la gravísima crisis económica, prima de riesgo, caída de bolsa, peligro de rescate, para que, además, la Corona se tambalee y poniéndole la guinda a la situación, Argentina pase por el forro las amenazas españolas y nacionalice la filial de Repsol, operación en la que el Gobierno ha dado ejemplo del finísimo olfato que posee cuando acababa de anunciar el ministro Soria que el asunto estaba encauzado. Son una pila de despropósitos, que diría un auténtico ferrolés, sobre las que no queda otra solución que correr un estúpido velo empapado en la ironía y el sarcasmo como válvula de escape. No queda otra.