sábado, 14 de abril de 2012

Lo urbano no quita lo erótico

Ya la hemos liado. El tema da para todo tipo de opiniones, chistes y chascarrillos. Pónganse los ingeniosos a pensar en el fenómeno. Resulta que el salón erótico que se iba a celebrar en el recinto ferial de Punta Arnela queda suspendido, "a divinis", e "in eternis", claro. Lo curioso es que las razones que fueron aducidas se sustentan en el incumplimiento del Plan General de Ordenación Municipal. Sí, sí, lo que están leyendo. Tengo que confesar que en principio creí que se trataba de una errónea interpretación o del típico gazapo periodístico, luego lo reduje a una simple humorada. Pero no, avanzada la tarde mi incredulidad quedó rota por la letra impresa. Precisamente, cuando me disponía a adquirir unas entradas para dicha fiesta a través de internet, observé que algunos digitales recogían la noticia llevándome un gran chasco. En efecto, era una medida anunciada minutos después de que el salón fuese presentado a la prensa por los organizadores. Hombre, lo normal hubiera sido la invocación de alguna encíclica papal o de algún texto, que los hay, relacionado con "la moral y las buenas costumbres", o, mismamente, que la decisión bebiese de algún pasaje de la reciente y brillante homilía televisada del obispo este de Alcalá de Henares. Yo sostengo la tesis de que lo urbano no quita lo erótico, todo lo contrario, y , consecuentemente, no sé a qué viene esto del urbanismo y su presunta incompatibilidad con el erotismo. Colijo que lo del Plan General fue una ocurrencia para despistar ya que estoy convencido de que tanto a las autoridades locales como a las autonómicas, ambas prohíben, les anima el edificante y pío afán de preservarnos a los ferrolanos/as de unos días convulsos, bañados por los flujos de un sexo desordenado, cargados de pensamientos pecaminosos y tocamientos impuros, miradas libidinosas y deseos lujuriosos. Desenfreno, sodoma, gomorra, en fin, el hombre y la mujer esclavos de la más inicua perversión. Tal vez hoy no seamos conscientes, seguro que nos daremos cuenta más adelante, pero Xunta y Concello nos han rescatado del fango del pecado, del mundo, el demonio y la carne. Para terminar, dejémonos de tonterías. El Ayuntamiento dice que la fiesta erótica no tiene encaje en las actividades y usos urbanísticos permitidos a las instalaciones feriales. Les faltó añadir que, en todo caso, encajaría perfectamente en el marco de una sociedad laica, libre y democrática.