sábado, 21 de abril de 2012

Una deuda pendiente

Así como las obras del AVE gallego recibieron ayer un empujón definitivo, según acuerdo del Consejo de Ministros, iniciativa que celebramos como no podía ser de otra manera, los ferrolanos continuamos esperando a que el clamor unánime de un dique flotante encuentre el debido eco en el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy. No se entiende que un gobierno autonómico, del mismo signo político que el central, abandere esta reivindicación y que Madrid haga oídos sordos y el titular de la SEPI descarte la demanda ciudadana. De entrada, este directivo merece ser relevado de su cargo y, a mayores, propongo que sea declarado persona no grata. Ferrol ha sido desde siempre la joya de la corona en lo que a astilleros públicos se refiere. Es una evidencia. Lo viene demostrando en los últimos años,  con la fabricación de barcos, dotados de las tecnologías más avanzadas, para armadas de países extranjeros. Ingeniería depurada y mano de obra cualificada compiten con los principales astilleros del mundo. Bien, pues es llegada la hora de que el magnífico enclave de la ría ferrolana refuerce su futuro y se convierta en un centro de reparaciones que también sea referente internacional en el sector naval. Estamos situados inmejorablemente, poseemos espacio, magníficos profesionales y gran prestigio, solo falta la inversión. Y un apunte relevante: España, el Gobierno central, sigue teniendo con esta comarca una gran deuda pendiente desde la mal llamada reconversión, mejor llamado desmantelamiento industrial. Han transcurrido desde entonces más de treinta años y a estas alturas puede afirmarse que el enorme sacrificio (con miles y miles de puestos de trabajo perdidos) ha tenido nula compensación. Antes de que llegara la gran crisis, los ferrolanos ya habíamos pagado precio. Lamentablemente, parece estar escrito que las mejoras legítimas a las que aspiramos tienen que continuar siendo objeto de movilizaciones ciudadanas. Pues, la calle nos espera. Ahí estaremos todos los ferrolanos, porque, además, en esta ocasión no hay división de opiniones.