martes, 27 de marzo de 2012

Un recado


En alguna ocasión lo califiqué como un gran activista cultural, aunque la definición, más o menos ajustada a su perfil, no retrata la verdadera dimensión del ciudadano al que me refiero. Nuestra particular historia tendrá que recoger y reconocer el hito de que un ferrolano forme parte, desde hace ya algunos años, del Consello da Cultura Galega. Apoyado por personalidades de la talla y prestigio de Ramón Castromil o Maximino Zumalave, alcanza un brillo especial en ese foro al descubrir la obra de Pepito Arriola como compositor, un hallazgo que los expertos no dudan en valorar como fenómeno de carácter internacional, ya que hasta ahora aquel niño prodigio había destacado únicamente en su faceta de gran concertista de piano. Este hombre, al que no he identificado aún, es un trabajador de la antigua Empresa Nacional Bazán, condición de la que suele presumir, y debe ser la única de la que hace gala, ya que lleva muy interiorizado el sentido de la humildad y la discreción. No es el momento de recordar minuciosamente su trayectoria y su compromiso con la cultura, canalizado en las últimas décadas a través del Club de Prensa de Ferrol. Si lo aludo es porque, como mucha gente sabe, su salud se quebró en los últimos tiempos y precisamente estos días se recupera, muy satisfactoriamente, por cierto, de una delicada intervención quirúrgica. Este es un recado de aliento y ánimo para el amigo y leal colaborador, Luis Mera.