domingo, 18 de marzo de 2012

El FLAS

Ahora que se ha puesto sobre la mesa lo de las fusiones de los ayuntamientos, a lo que también me referí días atrás, reflexiono sobre las vueltas que da la vida. Serantes se había agregado a Ferrol en tiempos de la dictadura, sin que se le hubiera consultado a nadie. Fue una anexión impuesta, suscitando una desazón popular en el antiguo concello, pero ¿quién se atrevía a cuestionar la iluminada orden? Podía ir a la cárcel o al paredón. Recién estrenada la democracia, unos amigos que se reunían con frecuencia en el mesón Os Cazadores de la calle Magdalena, entre los que me incluyo, elucubraron con la necesidad de reivindicar la devolución del ayuntamiento a la zona rural. Los "ideólogos" habían nacido en Esmelle y Valón, entre otros lugares del viejo concello. Para empezar la campaña barruntaban la posibilidad de "envolver" el antiguo edificio consistorial de Serantes en una gran pintada con las siglas FLAS (Frente de Liberación do Axuntamento de Serantes). Se darían unos días para la consiguiente rrepercusión mediática y que la opinión pública centrase su atención en el fenómeno, además de que la propia policía iniciara las pertinentes investigaciones. Todo esto que cuento era una pura y dura fantasía en una "cargada" atmósfera de una charla de taberna. Se hablaba por hablar. No obstante, un buen día cobró cierta carta de naturaleza al haber sido mencionado, medio en broma, medio en serio, el "movimiento" del FLAS en un reportaje periodístico. Y, como decía al principio, lo que son las cosas, no hace mucho que me hacían llegar unos documentos manuscritos de un ciudadano estudioso de aquella iniciativa arbitraria en los que se decía que en un determinado momento llegara a constituirse el FLAS (tal cual, con estas siglas), pero que la operación no había tenido continuidad. Ver para creer, amigo César Bedoya (otro de los "impulsores" del "Frente"). A lo mejor dentro de otros treinta años la "historia" se completa y alguien teje el resto de los capítulos. Por si acaso, quede constancia de la anécdota.