sábado, 10 de marzo de 2012

Don David

David Prieto Madarnás, párroco que fue de Esmelle y San Jorge durante muchos años, acaba de fallecer. Prieto Madarnás llegó muy joven a la parroquia esmudiense, hablamos de los años cincuenta. Pronto se hizo con el liderazgo de aquella comunidad, organizando actividades que aglutinaban a niños, jóvenes y mayores. El primer bautizo que hizo fue, curiosamente, el de un hermano mío. Por esas fechas yo emprendía el viaje, con retorno catorce años después, al seminario de Mondoñedo en el que quería formarme para ser también sacerdote. Él alentó mi iniciativa pero he de confesar que no tengo en la memoria que hubiera sido decisiva su influencia. Recuerdo, eso sí, el rigor con el que me trataba, exigiéndome, durante las vacaciones de verano, acudir todas las mañanas a misa de 8 y los domingos a dirigir el rezo del rosario por las tardes, bajo la "cordial" amenaza de que si no lo hacía remitiría malos informes a Mondoñedo. Que conste que esos eran los deberes que nos ponían nuestros superiores para los tres largos meses estivales. Al margen del anecdotario personal, el cura Madarnás trazó una hoja de ruta en la que a lo largo de los años fue perdiendo peso ante los feligreses y una vez que estos se organizaron en el marco del naciente movimiento vecinal de los años setenta, llegaron a sucederse algunos desencuentros que tuvieron cierta trascendencia pública. "Don David" acabó marchándose a vivir a Ferrol  para allí dedicarse a impartir clases de religión como modus vivendi. En los últimos años misaba en la parroquial del Carmen y pasó a vivir en la residencia "Mi Casa". Yo me quedo con la imagen de aquel cura joven de los años cincuenta y sesenta, que desplegaba bastante dinamismo y que supo granjearse el respeto, la simpatía y el afecto de sus parroquianos. Por lo demás, lamento que, al correr del tiempo, se produjera ese divorcio con al menos una parte de la feligresía, situación que algunos vecinos atribuían a motivos familiares que no vienen al caso. En suma, Don David, que quiérase o no, en los años de la postguerra marcó una impronta especial en el quehacer cotidiano de San Juan de Esmelle, ha muerto. Descanse en paz.