domingo, 11 de marzo de 2012

De la feria de la longaniza a la feria del nabo

Xoán Gato, cuando pugnaba por hacerse con la presidencia de la Cámara de Comercio, llegó a calificar la Feria de Muestras como la "Feria de la longaniza". El fervor de la campaña electoral lo llevó a caricaturizar en extremo este certamen, muy depauperado, es verdad, desde hace años. Pues bien, el exalcalde de Narón, metido a líder de los comerciantes e industriales de la zona, ahora que ya tiene la silla del ente cameral, anunció que este año traería a Punta Arnela un salón erótico. No se sabe si es una iniciativa de marketing: que hablen de uno aunque sea bien, o si será una huida hacia adelante tratando de escapar de la feria del embutido. No obstante, habrá quien vea la oportunidad del chiste fácil y del chascarrillo, si se quiere un tanto obsceno, para sentenciar que tanto criticar la feria de la longaniza para ahora organizar la feria del nabo, buscando, naturalmente, la acepción (popular) masculinizante del término, si se me permite la licencia sexista. Por cierto, esa feria o festival erótico no debe de andar muy boyante cuando de celebrarse en las grandes metrópolis, pasó  hace siete años a organizarse en Vilagarcía y en el 2011 en A Coruña. He de hacer constar, para escapar de los malos entendidos, que de ninguna manera objeto el salón erótico, todo lo contrario, me parece muy divertido y oxigenante, al menos para evitar los malos pensamientos, que hace unas décadas eran precisamente los relacionados con el sexo y hoy van asociados a la crisis económica y a tanta ineficacia política. No, no se trata por consiguiente de ganarme el adjetivo gratuito de mogigato pero sí de frivolizar con el verbo fácil y caliente al que recurren muchas veces los dirigentes políticos, cuando se trata de afear la conducta de los adversarios, sabiendo, como saben, que, una vez conseguido el poder, tal vez (aunque a veces, pocas, sucede lo contrario) no van a ser capaces de hacerlo mejor.