viernes, 2 de marzo de 2012

Ferrol y el sol

Supongo que el autor de la letra Ferrol, Ferrol, Ferrol, donde yo nací bajo un ardiente sol habrá tomado carrerilla en el transcurso de alguna estancia caribeña, aunque, a decir verdad, llevamos un invierno que ya firmarían los nativos de cualquier otra comunidad, parangonable, desde luego, con la tópica calidez sureña, al menos en las horas centrales del día. No obstante, un pero: las fuertes heladas han acabado con mis ricinus, orejas de elefante y otras frágiles especies, que con tanto esmero cuido en mi plácido, que no flácido, retiro de Papoi. Volviendo al sentido de la canción inicial, digo que mi escepticismo se rompió cuando otro "ferrolés", en este caso de la diáspora, el escritor y economista Gonzalo Fernández, concibió aquel slogan, que fue premiado en una de las primeras ferias de muestras de Punta Arnela (años sesenta) y que encierra todo un tratado para el campo de la imagen y el marketing: Ferrol tiene playas, marisco y sol, que un buen día fue complementado en feliz rima con y un equipo en segunda división. Era el Racing del Inferniño, del viejo Manuel Rivera. ¡Añoranzas! El caso es que hoy bajo ese epígrafe, traducido al gallego e interiorizado por la sociedad ferrolana, el dibujante y caricaturista Siro viene escribiendo en La Voz una serie de capítulos, jugosas crónicas que añadir a la intrahistoria local y, por si esto fuera poco, la melodía en ráfagas o matices ha quedado consagrada en el pasodoble Diario de Ferrol, obra del músico y compositor Miguel Brotóns, que, por cierto, ha tenido a bien mentarme en las partituras en mi condición, entonces, de director del DF. Y, para terminar, aviso a navegantes: si por cualquier circunstancia el astro no brillara, no pasa nada, porque nunca dejará de relucir el sol original, cultural e intelectual de una bella ciudad nacida de la Ilustración.