miércoles, 7 de marzo de 2012

Paralelismos

Ya estamos otra vez cocinando una guerra, esta vez en Irán, bajo la especulación de las armas de destrucción masiva, dicho sea en tono de misil irónico, aunque a decir verdad ¿qué es si no una bomba atómica? El caso es que se está viendo una escalada de Israel, animado por su aliado EEUU, que bien podría acabar en una intervención militar, a no ser que Obama esté calentándole los oídos a sus ciudadanos más beligerantes en clave de rendimiento electoral. Pero si este último supuesto fuera falso ¿no estaremos ante un caso semejante al de Irak? Porque, vamos a ver. Recientemente el New York Times afirmaba, descansando su tesis en agencias de inteligencia estadounidenses, que no existían evidencias de que la República Islámica estuviese armándose con la bomba atómica. Todo se reduce, pues, a una palabra contra otra, por eso que, de nuevo, podríamos estar ante una potencia invasora que declara la guerra en nombre del desarme nuclear, frente a una nación que sostiene que todo es una patraña, aunque no deja de aplicar cierta ambigüedad a su discurso, pareciendo que se deja ir para meter miedo, como si dijéramos. No quería que me saliese una reflexión en tono de coña, porque esto de movilizar barcos, aviones y bombas para matar es algo muy serio, pero tampoco estoy dispuesto como sujeto a que me tomen el pelo y me ganen para la causa porque no acabo de ver las cosas claras, como tampoco las veíamos millones de personas en el mundo cuando el famoso "Trío de las Azores" se subió a la colina y anunció la decisión apocalíptica de lanzar los tanques sobre los irakíes. El resultado, a la vista está. El gran coloso EE UU, una vez más, pese a su poderío, sale escaldado y un país invadido que se desangra en enfrentamientos civiles. ¿Se repetirá el "ensayo"? Y lo que más me repatea de todo esto es que el Nobel de la Paz, Barack Obama, empiece a "justificar" el laurel otorgado por los suecos. ¿Qué no?