martes, 28 de agosto de 2012

Una convocatoria electoral con el verbo político agotado


Núñez Feijóo lo anunció ayer. Ya está en marcha una nueva convocatoria electoral en Galicia. Es verdad que este tipo de citas con las urnas en teoría orillan  los grandes temas de la política centralista para quedarse en el escalón de lo doméstico, pero aun así el ambiente, en general, está tan sobrecargado de tensiones y los ciudadanos tan hartos de los políticos -el hartazgo se lo han ganado a pulso- que difícilmente va a calar el discurso en los votantes. Será el mejor momento para convocar elecciones porque, se deduce, todavía queda sufrimiento por delante y cuanto más se demore la cita más desgaste y en peores condiciones se presentaría el PP ante los electores. Pero,  hoy es imposible disociar la gran debacle producida por la crisis de lo que sucede en las CCAA. Lo global (estatal) eclipsa o se funde con lo local. Y en este estado de cosas, si ya las campañas electorales vienen cargadas de demagogia, de medias verdades, falsedades y manipulaciones, de un tiempo a esta parte se ha llegado al paroxismo en el incumplimiento de los programas electorales, hasta tal punto que se ha pervertido total y absolutamente el compromiso que contrae un partido con sus votantes en la campaña electoral. También le pasó con anterioridad a ZP, no se vea que vamos solo por un camino. Precisamente, por esa razón, las dos grandes formaciones comparecen ante los ciudadanos con el verbo político agotado y la credibilidad por debajo de mínimos. A ver lo que nos cuentan, pero estoy seguro que a todos nos va a sonar a música celestial. A nadie se le oculta que el país está en quiebra económica, social y moral, con un divorcio abierto entre una clase política incapaz de generar un gramo de esperanza y una sociedad herida por el lado más vulnerable. Y lo que todavía nos espera. El 21-O estará en adelante en los titulares mediáticos, pero los mensajes se estrellarán contra una masa electoral decepcionada y con la autoestima por los suelos.