domingo, 19 de agosto de 2012

Mario Conde, a pescar en el río revuelto

Del refranero popular, a río revuelto ganancia de pescadores. En esas aguas ha salido a pescar un banquero que ha estado en la cárcel por apropiación indebida, falsedad documental, estafa y no sé cuantas cosas más.  Sociedad Civil y Democracia se llama el partido y Mario Conde es su inspirador. Es un  sujeto que ha estado preparando el terreno desde el canal de televisión Intereconomía y cree que ha llegado el momento, que su discurso ha calado en un sector de la sociedad y que es hora de plantear el test ante las urnas. No me pilla de sorpresa, pero confieso que este tipo de fenómenos me atemoriza. En un país en la quiebra económica, con los dos grandes partidos acabados, la ciudadanía se ha quedado sin referentes y en ese caldo de cultivo pueden crecer los salvapatrias como las margaritas en primavera. Aunque no sirvan las comparaciones, ya vimos lo que sucedió en Grecia y lo grabado que quedaría en la retina de millones de personas la puesta en escena de un partido neonazi que obligó a poner de pie a los periodistas cuando entraba en la sala aquel innombrable energúmeno, jefe de filas. Sin lugar a dudas, en este momento las dos grandes formaciones están acabadas y con credibilidad cero como lo prueba el hecho de que en las encuestas el PP se haya desplomado vertiginosamente y el PSOE no salga de su estancamiento. Si el histriónico y estafador Ruíz Mateos, cuya senda sigue ahora el exbanquero gallego, llegó a tener los necesarios apoyos para obtener acta en el parlamento europeo, si Francisco Camps ganó, por mayoría, unas elecciones después de haberse destapado toda la trama Gurtel, si el desaparecido Gil y Gil llegó a ganar la alcaldía de Marbella, estoy convencido de que Mario Conde, persona de verbo lucido y carrera brillante, pero expresidiario al fin y al cabo, conseguirá alguno de sus objetivos en el campo de la política que, por cierto, siempre le atrajo, ya que hace doce años tuvo su primera experiencia, con las siglas UC-CDS. Las circunstancias le son favorables y todo es posible. País, país.