jueves, 10 de enero de 2013

Campo de ensayo


Es increíble como desde los más altos resortes del capitalismo financiero se juega con una frivolidad pasmosa con la inteligencia de los ciudadanos. Ayer lo comentaba en mi cuenta de twitter poniendo de ejemplo al Fondo Monetario Internacional (ese organismo que estuvo dirigido por Rodrigo Rato dos años y del que ahora cobra una pensión vitalicia de 150.000 euros) que acaba de reconocer que al exigir austeridad se liquida el crecimiento y acto seguido le lanza un recado a Portugal instándole a que alivie nómina de empleados públicos. Por un lado, se acuerdan tarde mal y arrastro, después de que ya está hecho el daño, aunque les importa un bledo, de que el "austericidio" no conduce a ninguna parte y, por el otro, no se les suben los colores cuando imponen más austeridad en este caso al país vecino. Esgrimen una teoría y la contraria. Lo hizo la propia UE con España, diciendo en más de una ocasión que ya habíamos hecho los deberes y al poco tiempo le exigía y le sigue exigiendo a Mariano más políticas de ajuste. Queda claro que esta élite económica y neoliberal gobierna tomándonos el pelo, utilizándonos de campo de ensayo, de conejillos de indias, en tanto que la alegría de sus decisiones genera de manera progresiva exclusión social, deterioro a pasos agigantados del estado de bienestar y una psicosis colectiva que si bien es cierto que canaliza en la calle movimientos de protesta, no lo es menos que la sociedad hasta ahora viene demostrando una desazón contenida cuando curiosamente ya nos anuncian que las estadísticas cruzaron la barrera de los seis millones de desempleados. "Mexan por nós e temos que dicir que chove" (orinan por nosotros y tenemos que decir que llueve) es una sentencia gallega que cobra un realismo palmario en esta situación.