miércoles, 23 de enero de 2013

Escéptico, como buen ferrolano


Yo hago una profesión de fe y quiero creer que lo que se anuncia para Ferrol llegue, aunque el escepticismo, como a cualquier ferrolano que se precie, me invade por todos los poros. En los últimos meses se ha venido hablando de que Navantia se haría con unos encargos de la petrolera mexicana PEMEX, de que el dique flotante está al caer y de que el tren a Caneliñas avanza por los túneles rocosos de los presupuestos en tiempos de crisis. En cuanto concierne al tren ya se licitó recientemente el proyecto con una partida de 1,2 millones, no obstante las otras dos promesas "flotan" (dique flotante y floteles) en el ambiente, pero nada tangible por el momento. Y el escepticismo ¿por qué?  En diversas ocasiones desde que se decretó la llamada reconversión, van allá tres décadas, se ha hablado de proyectos que, tristemente, al final nunca se cumplieron. Recuerdo por ejemplo la fábrica de vidrio italiana (SIV) que ocuparía terrenos de la antigua Astano y en la que se invertirían 16.000 millones de las antiguas pesetas con creación de 379 puestos de trabajo. Llegó a "espicharse" un gran letrero indicador en el recinto fabril mirando a la carretera de As Pías para que lo viésemos bien. Ríos de tinta, titulares, reportajes. Se desgranaron todos los géneros periodísticos. Incluso trabajadores excedentes del astillero de Perlío se desplazaron a Italia para hacer un curso de adaptación. Hasta hoy.  Llegó a hablarse de que Alúmina, que luego se asentó en San Ciprián (Lugo), podría venir a Ferrol, una celulosa, un griego que iba a comprar Astano y que sé yo cuantas milongas más. Menos mal que Bazán (Navantia-Ferrol) se hizo con un buen nicho de mercado en las construcciones navales militares, situándose entre los primeros del mundo, pero al final aquella tela se cortó toda y hoy empieza a crecer la hierba al pie de las "machinas" (grúas). Todos los partidos jugaron con el futuro de Ferrol en sus campañas electorales. Humo que el viento se llevó. ¿Cómo no vamos a ser escépticos los ferrolanos?