sábado, 5 de mayo de 2012

Twitter o la catarsis colectiva

Lo de Twitter es un buen rollo. Acabo de aterrizar. Activado, aunque me registré hace tiempo, llevo poco menos de un mes. Me habían advertido que enganchaba, pero los periodistas somos curiosos por definición y desoí las alertas. Yo quería vivir en primera persona las sensaciones y las experiencias de verme sumergido en las llamadas redes sociales. Y entré a saco, abrí un blog, luego me enchufé en facebook, unas semanas más tarde en twitter y ahora acabo de poner en marcha un diario, que es un recurso que se mueve con las sinergias de las tres fórmulas anteriores. Y seguiré explorando. Esto no queda así. Todavía soy un novicio. Dicen que la jubilación es un estado de gracia en el que puedes hacer lo que antes querías, pero no disponías de tiempo. Pues, dispuesto a aprovecharlo. No obstante, tengo que confesar y confieso que me invadieron los pudores, consecuencia de trasnochados prejuicios, arraigado sentido del ridículo, carácter introvertido...al tener que subir mi foto (es opcional, claro), poner mi nombre (puedes recurrir al pseudónimo) escribir datos personales, curriculares, etc. Y, quién lo diría, ello a pesar de que uno viene de tener una vida de cierta notoriedad, de salir de vez en cuando en los papeles (prensa) de asumir algunos protagonismos y, por tanto, nada de esto me debería de ser ajeno. Empiezo a caer en la cuenta de que mis reticencias se fraguaban en una especie de miedo a lo desconocido, inseguridades, barreras generacionales o vaya usted a saber. A lo mejor, incluso habría que consultar algunas páginas del psicoanálisis froidiano. El caso es que me he lanzado a la piscina y aquí estoy feliz y contento porque descubro que en este mundo de las relaciones y la comunicación, alma y armas de las redes sociales, existen talentos formidables, profesionales de todo tipo muy brillantes, gente con una extraordinaria agudeza e ingenio, gran sentido del humor y, por descontado, abundantes dosis de civismo. Claro que todo dependerá también de los compañeros/as de viaje que elijas. En el mundo hay 200 millones de usuarios. En fin, cada loco con su tema, es cierto, pero todos dispuestos a compartir, a contarle a los demás lo que piensas, lo que te inquieta, lo que repruebas. Es una escenificación de la gran catarsis colectiva. Es otra dimensión cósmica, otra historia con entregas de 160 caracteres. Lo bueno, si breve, ya se sabe.Y eso de que engancha, es verdad, pero para algo ha de servirnos que seamos capaces de pensar y de racionalizar las cosas.