domingo, 8 de diciembre de 2013

La situación de los astilleros ferrolanos no tiene precedentes a no ser que nos situemos en el S. XIX


La dramática situación creada por el paro absoluto en la construcción de buques podría devolvernos al siglo XIX en el que se produjeron numerosos paréntesis de inactividad en los astilleros de Esteiro (Ferrol). En una relación de buques -que obra en mi particular archivo- construidos en dicha factoría en la que se hace figurar el nombre de la unidad naval y el tipo, así como el año, se pone de manifiesto que entre 1800 y 1900  hubo períodos de ociosidad muy prolongada. Concretamente, en el año 1807 se citan las goletas "Alarma" y  "Cautela" como últimas de su clase y últimas construcciones también ya que no será hasta el 1825 cuando se construyan las fragatas "Lealtad" e "Iberia", primeras del reinado de Fernando VII. Tenemos, pues, dieciocho años de paréntesis, el más largo, sin duda, de toda la historia de los astilleros de nuestra ría. Más adelante, en 1826 se registra la fragata "Restauración o Villa de Bilbao", última del reinado de Fernando VII y no se vuelve a botar la siguiente unidad de la misma clase, denominada "Cortes",  hasta el 1836, primera del reinado de Isabel II. Y a estos dos tramos hay que unir otro de once años, desde 1837, que se bota la fragata "Cristina", a 1848 que se lanza al mar la corbeta "Ferrolana".  Nicolás Fort y Roldán señala que la quilla de la "Ferrolana" fue puesta en 1836 y botada al agua a principios de 1849, trece años más tarde, lo que prueba las dificultades en que se encontraba en ese momento el arsenal. M. Ramírez Gabarrús en "La Construcción Naval Militar Española 1730-1980", editado por la Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares S.A. (1980) escribe acerca de este período "El arsenal de El Ferrol tenía 3.500 obreros en 1790 y en 1833 eran solamente 87. Realmente, en todo el siglo XIX en la factoría naval ferrolana se construyeron solo 44 buques, frente a los ciento sesenta y dos de todo tipo, incluidas barcazas, fabricados en el siglo XX. Queda demostrado, por consiguiente, que el momento actual de la construcción naval en Ferrol  pudiera no tener antecedentes a no ser que nos situemos en el calendario decimonónico en cuanto respecta a la construcción de barcos, aunque, obviamente, las circunstancias políticas, sociales y económicas sean bien diferentes.