martes, 3 de diciembre de 2013

Dos fechas, dos barcos, dos hitos nefastos para colmo y desgracia de los ciudadanos de Ferrolterra


El bulkarrier "El Dorado" a la izquierda (archivo del autor) y el "Adelaide" a la derecha,
foto publicada por Diario de Ferrol


Veintiséis años distancian una foto de la otra, la "El Dorado" y el "Adelaide". Las dos marcan sendos hitos para colmo y desgracia de los ciudadanos de Ferrolterra. "El Dorado" fue el último buque para la Marina civil que se construyó en las gradas de la antigua Astano. Fue entregado a la casa armadora el 30-03-1987. Luego vendrían los artefactos off-shore en los que la ingeniería y mano de obra del astillero de Perlío (Fene), remontando la desmotivación generada por el sacrificio impuesto por el Gobierno de Felipe González ante las presiones de la Unión Europea (la dichosa reconversión), es capaz de, especializado en tiempo récord, volver a colocarse en los primeros lugares del marco europeo con esa nueva modalidad de las plataformas de prospección petrolífera que eran como barcos, pero no eran barcos. El siguiente paso fue la caída en picado de este astillero del que ahora quedan unos 300 trabajadores bajo el paraguas de Navantia-Fene. La antigua Empresa Nacional Bazán, que había llegado a construir también numerosos encargos para la Marina mercante, se ve obligada a la sazón a ceñirse a las construcciones navales militares y alcanza los primeros puestos en el ranking en Europa, como lo prueba el hecho de haber sido el astillero que primero construyó buques de guerra para terceros países, empezando con el "Chakri Naruebet", encargo de Tailandia, calco del portaaviones "Príncipe de Asturias", con cuya venta ahora se especula. Tras una etapa de relativa bonanza para Navantia, Ferrol despedía ayer, lunes, al último buque, el "Adelaide", destinado a la Marina australiana, quedando las gradas a barbecho. En este caso, durante los últimos años, los gestores de la SEPI y Navantia no han sido capaces de lograr un solo contrato, demostrando una ineptitud escandalosa, al tiempo que el apoyo político en la presentación de ofertas ha brillado por su ausencia. Dos barcos, dos fechas, dos hitos nefastos para desesperación de Ferrolterra, que tuvo a lo largo de la historia en el sector naval el pilar fundamental de su economía.