viernes, 13 de diciembre de 2013

En 30 años 20.000 habitantes menos


Todos los años por estas fechas, los ferrolanos estamos condenados a sufrir un martillazo al conocerse los datos del censo poblacional. Esta ciudad no para de encogerse, en esta ocasión 765 habitantes menos que el año anterior. Estamos ya en los 71.232 que nos sitúa en años anteriores a 1950, año este en que se registraban 77.030 h, después de que, entre 1930 y 1940, se anexionara el Ayuntamiento de Serantes que aportó  15.503 habitantes.  Unos treinta años llevamos instalados en esta pendiente que parece no tener fin de trayecto y que arroja la pérdida de 20.000 habitantes. Las razones son obvias: el desmantelamiento industrial, ahora mismo agravado dramáticamente por la falta de encargos en los astilleros de la ría ferrolana. Ferrol, emblema de la construcción naval civil y militar no hace ni una cosa ni la otra. Gestores que no justifican su trabajo y únicamente buscan una lucida remuneración y políticos que desde la centralidad nos ignoran. Los ferrolanos sufrimos crisis sobre crisis y los efectos se escenifican en ese espectacular despoblamiento que nos sirve el Instituto Nacional de Estadística. Es verdad que una buena parte se ha trasladado al vecino Concello de Narón, antes considerado como ciudad dormitorio de Ferrol, pero no lo es menos que otra parte, sobre todo jóvenes, han tenido que emigrar en busca de un trabajo que les permita emanciparse. Ferrol, un ayuntamiento que no para de perder habitantes, Narón el ayuntamiento contiguo que no para de crecer. Las dos caras de la moneda, aunque un denominador común, el desempleo que no respeta fronteras. No resulta extraño que Ferrolterra se haya declarado en "pie de guerra", que las movilizaciones populares vayan a más, que el termómetro de la convulsión social suba enteros y que aquí nadie pueda conciliar debidamente el sueño hasta que se empiece a poner remedio a tan caótica situación.