jueves, 12 de septiembre de 2013

Una feria de tiempo inmemorial


Foto retrospectiva de un domingo feriado
(Archivo del autor)
Una actividad ferial que se celebra el tercer domingo de mes en Ferrol, esto es, mañana, ha sido objeto de mis pesquisas de hemeroteca. Era una curiosidad. Pero -seguro que investigadores de mayor categoría que este modesto plumilla es posible que tengan el dato concreto- la única referencia que encontré fue en El Correo Gallego de 29-07-1901 y tan vaga como que se dice que se celebra en Ferrol "desde tiempo inmemorial una feria el tercer domingo de mes". Este cronista tampoco fijaba fecha. El rotativo, entonces ferrolano, traía a colación el asunto porque a la sazón se rumoreaba la posibilidad de llevar esta feria a la plaza de Armas, objetivo que el periódico rechazaba. No obstante, en el contexto, pude extraer otros datos de interés. Antiguamente, esta feria se celebraba en el campo de Batallones hasta que Carlos III autorizó la plaza de Dolores, hoy de Amboage, exceptuando el ganado de cerda que debería seguir en el mencionado campo de Batallones. Las obras de cestería, vasijas de madera y aperos de labranza se situaron en la plaza vieja y las ruecas, husos, cubiertos de madera y otras se ponían a la venta en los aledaños de la iglesia de San Francisco. También de este testimonio de denuncia tomé nota de que la necesidad de más amplio espacio para el mercado público que el que hasta entonces proporcionaba la plaza Vieja y la alhóndiga establecida en la plazuela N. del Palacio General de Marina, obligó a situar en la plaza de Dolores la venta de artículos de primera necesidad. Establecido el mercado en el mencionado espacio, afluyeron vendedores de otros efectos que no eran artículos de primera necesidad y durante muchos años allí se vendía, especialmente los días de feria, todos los productos de la industria del país amén de los hierros viejos y trapería, muebles usados, etc. Esta vida comercial en la plaza de Dolores se perdió cuando el mercado se trasladó a la calle de la Iglesia, en donde acabó también celebrándose la feria del tercer domingo de mes, concretamente en el llamado paseo del túnel al que corresponde la fotografía que ilustra esta "acotación" de carácter histórico.