domingo, 8 de septiembre de 2013

Antonio Piñeiro, un Hermano Mayor que revolucionó a principios del siglo pasado la dieta alimenticia del Hospital de Caridad ferrolano



Antiguo Hospital de Caridad
Antonio Piñeiro fue un Hermano Mayor del Hospital de Caridad en la primera década del siglo pasado. Fue fundador de la Sociedad Vegetariana Española y de la publicación El Regimen Naturalista. El caso es que este señor observó que cada enfermo tenía asignados para su alimentación 500 gramos de carne y que se gastaban anualmente 20 kilos de sulfato de magnesia. Atacando la cuestión por el lado económico hizo tan hábiles y razonadas observaciones sobre la monotonía de la alimentación que logró convencer al personal técnico, consiguiendo que se estableciese un menú variadísimo, compuesto de ocho desayunos, diez comidas y otras tantas cenas diferentes. A las dietas absoluta y animal se agregó la dieta vegetariana, "completa o mitigada", subraya El Regimen Naturalista, según los casos y los 20 kilos de sulfato de magnesia pasaron a figurar en el capítulo de economías. Los estatutos fueron modificados de tal manera que para ingresar en el Hospital de Caridad bastaba con llamar a la puerta. Durante el año de 1910 y 1911 continuó el Hermano Mayor acometiendo nuevas empresas de higienización logrando habilitar convenientemente una azotea para baños de luz y aire. En suma, el resultado de esta "revolución" en el establecimiento hospitalario favoreció no solo la calidad sino el horizonte vital de los acogidos. La revista a que hago referencia ponía un ejemplo, aunque le faltaba una comparativa, vital para constatar la mejora, en los siguientes términos: De 323 ingresados, 240 fueron curados, 51, mejorados, 5 aliviados y 27 fallecieron. Pero el informador matiza que de los que murieron, uno tenía 105 años de vida, ocho eran tuberculosos y otros pocos hasta quince en total padecían enfermedades irreversibles de manera que "prácticamente pudieran quedar reducidos a 11 el número de fallecimientos". La reseña de El Régimen Naturalista terminaba felicitando a Antonio Piñeiro "haciendo votos fervientes por que deje la vida por la misma causa que el enfermo de 105 años y que los cumpla al frente de tan benéfico asilo, desempeñando siempre el cargo de Hermano Mayor". No era para menos el deseo del editorialista, a tenor del vuelco que había dado a la alimentación del Hospital de Caridad ferrolano.