martes, 17 de septiembre de 2013

Nuevos conceptos: ciudades inteligentes y humanizadas


De izquierda a derecha, Felipe Sas, gerente del grupo
Austen, el alcalde Rey Varela, que inauguró las Smart
Cities-Ferrol y el titular de este blog
Recordaba en alta voz este día, con motivo de las I Jornadas Smart Cities,  que el concepto de inteligencia hasta hace poco estaba asociado a su definición natural, como capacidad para comprender, saber, etc, y a estrategias de información, léase servicios de inteligencia de los Estados, por citar otro ejemplo. No obstante, de un tiempo a esta parte, las nuevas TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) nos sirven el concepto de ciudades inteligentes, es decir, aquellas que sacan provecho de las múltiples aplicaciones informáticas, poniéndolas, naturalmente, al servicio de los ciudadanos. De esto, de la innovación, se habló largo y tendido en esa interesantísima sesión promovida por el grupo Austen, cuya gerencia -dicho sea entre paréntesis- es ostentada por un nombre que en este caso está asociado al baloncesto ferrolano, Felipe Sas, hijo de aquel otro Felipe, histórico de las alineaciones del baloncesto de la antigua Bazán y posteriormente OAR. Retomando el hilo de esta "acotación" diré que me gustan menos los anglicismos (Smart Cities), aunque hemos de reconocer los ferrolanos que la lengua inglesa ha tenido un fuerte impacto local, debido a la presencia de los técnicos británicos en los astilleros de Esteiro allá por los años veinte del siglo pasado. Además de sus conocimientos y experiencia, nos dejaron los famosos cañones Vickers, de los que me ocuparé en otro momento,y, para la jerga ferrolana, expresiones como "a todo filispín" (full speed), Chony (Johnny), machina (machine)etc. Pero, además de las ciudades inteligentes se habla también mucho de ciudades humanizadas. La primera vez que me llamó la atención esta expresión fue a través de un titular de prensa. Inmediatamente fui al texto y pude comprobar que humanizar una calle, por ejemplo, es dotarla de aceras y árboles, fundamentalmente, es decir, el concepto de ciudad o espacio público al servicio de las personas. De modo y manera que, si los políticos, tan renuentes a soltar o compartir el poder de la información, se incorporan a la red de ciudades inteligentes y, por otro lado, continúan diseñando espacios urbanos humanizados, creo que estamos en el buen camino, rompiendo con la impersonalización de servicios como el urbanismo, la arquitectura, etc. El progreso tiene sus servidumbres, pero también sus ventajas, aprovechémoslas. Como siempre, tendremos que ser los ciudadanos los que les tiremos de la oreja a nuestros representantes en las administraciones para que estos nuevos conceptos se conviertan en algo tangible y podamos disfrutarlos los administrados.