viernes, 19 de abril de 2013

Un "Cartucho", que no un cartucho


Imagen retrospectiva del economato
de la antigua Bazán que ya cerró
en los años 90
El economato de la antigua Empresa Nacional Bazán -que cerró en los años 90 y en compensación los trabajadores generaron una paga de 300 euros anuales- y el "cartucho" de Navidad formaban parte de la tradición y de las señas de identidad de un tiempo y unas generaciones de "bazanistas". Así como el economato pasó página hace más de dos décadas, lo que no había sucumbido todavía era el tradicional "cartucho" de Navidad, ahora en capilla debido a la crisis, según un plan elaborado por la empresa. El "cartucho" o cesta navideña que el personal recibía cada año cerca de las fiestas tiene una carga en la que se mezcla lo social con lo emotivo, sentimental, nostalgico y, cómo no, lo económico. Lleva el sello de fechas festivas y entrañables, de reuniones hogareñas e incluso de cierta distinción interclasista porque en tiempos difíciles pocas empresas se podían permitir el lujo o no querían apencar con ese gasto a mayores, aunque otras pequeñas industrias aspirasen a la "prebenda". Es lo que diferencia, en este caso, lo público, que se pierde en lo impersonal y genérico, de lo privado que tiene nombre y apellidos. Ha de tenerse en cuenta que la antigua Bazán siempre fue un referente para la negociación colectiva de las empresas radicadas en la comarca. Si bien nunca se llegaba a los niveles de la factoría naval, lo cierto es que actuaba a modo de espejo al que se miraban otras plantillas laborales. Lo mismo ocurría y ocurre también en el ejercicio reivindicativo. De hecho, me tienen contado que había empresas que declinaban asentarse en territorio próximo a los astilleros por esta especie de simbiosis o contagio proletario que, fijando el listón de sus reivindicaciones muy alto, alertaba a inversores, que ponían pies en polvorosa. No sé hasta que punto este argumento tiene mucha o poca validez. Pero, volviendo a lo del "cartucho", aunque pueda parecer anecdótico, ha de tenerse en cuenta que de este aguinaldo se beneficiaban actualmente unas ocho mil personas: empleados en activo, prejubilados, jubilados, viudas y huérfanos, y la empresa se gastaba alrededor de 500.000 euros, cantidad que forma parte de la masa salarial y está recogida en convenio. En los últimos años, al no existir economato, se ponía en marcha un concurso que viene ganando la firma Eroski. De la importancia del susodicho agasajo da razón el hecho de que hace unos años el comité de empresa propuso eliminar el reparto y que el dinero pasase a los obreros  y en una asamblea, sometido el asunto a votación, prosperó con mayoría aplastante mantener el "regalo" navideño, ahora sentenciado.