domingo, 7 de abril de 2013

El profesor Tamayo: "Hay que rescatar la utopía"


El teólogo y filósofo Juan José Tamayo, a la derecha de la foto
Jornada para no olvidar, la pasada en la compañía del especialista mundial en la teología de la liberación, profesor Juan José Tamayo Acosta, al que el Club de Prensa me encomendó que introdujera con motivo de la presentación de su libro "Invitación a la utopía". Pero no solo cumplí voluntariosamente con este papel en el acto que tuvo lugar por la tarde en la galería Sargadelos sino que también, de la mano del gran activista cultural ferrolano Luis Mera, tuve la oportunidad de compartir con él mesa y mantel, lo que me permitió aproximarme a una personalidad de excepcional talla humana y, por descontado, de saber enciclopédico. De entrada, se presentaban algunas sintonías, la primera por ser coetáneos, un pelín mayor yo, y en segundo término se daba la circunstancia de que ambos tenemos la condición de exseminaristas. A partir de ahí, grandes distancias con su altura intelectual y su caudal de sabiduría. Como dije en la presentación, no soy teólogo, ni filósofo, solo periodista y, por tanto, sentados a la misma mesa Tamayo se erige como el faro y guía y el que suscribe como plumilla que toma nota y aprende. Hemos tocado bastantes palos, hemos hablado de lo divino y de lo humano en una larga sobremesa en la que el tiempo que, en momentos como este, deberíamos tener la opción de congelarlo, se esfumó a todo filispín, expresión esta muy ferrolana nacida del inglés full speed que significa a toda velocidad. Por la tarde, ya en el marco sargadeliano y ante un nutrido auditorio, Juan José Tamayo Acosta nos dejó su lección magistral sobre la necesidad de rescatar la utopía de la que dijo que estaba secuestrada, reo de la acción devastadora de un neoliberalismo que cabalga espoleado por los mercados, matando a su paso los sueños, las ilusiones, la esperanza. Tamayo reivindicó el slogan del mayo francés "seamos realistas, pidamos lo imposible" para borrar  "seamos realistas atengámonos a los hechos". El conferenciante dijo también que la utopía está relegada porque es inconformista, porque desestabiliza el orden establecido, altera las conciencias adormecidas, porque sueña, en fin, con otro mundo posible. Tras su magnífica disertación se dio paso al coloquio en el que habló de la plena vigencia de la teología de la liberación y abordó, asimismo, la figura del nuevo Papa del que dijo que la gestualidad está bien, lo mismo que la simbología, pero expresó sus dudas de que Francisco le dé una estocada letal al integrismo quasi tridentino de los últimos pontificados. "Para eso, dijo, hay que acabar con el papado y con el vaticanismo".