jueves, 11 de abril de 2013

Palabra y música en memoria de García Cendán


Bernardo García Cendán, a la izquierda, en un
acto celebrado en febrero de 1970
Esta tarde, en la iglesia del Socorro, a las 20:00 horas se celebrará un acto en memoria del profesor, escritor y sociólogo vilalbés, ferrolano de adopción, Bernardo García Cendán. Presiento que va a ser una velada muy agradable, muy participada, basada en la música y la palabra, facultades ambas que cultivó tanto en su etapa como sacerdote como después de que colgase los hábitos. El acontecimiento de mañana fue cuidadosamente, casi diría exquisitamente pensado y estructurado por el cura Xaquín Campo Freire y, por tanto, no cabe esperar otra cosa que no sea emotiva, brillante y creativa. El que suscribe fue invitado a cubrir turno de intervención, pero "solo cinco minutos" como ha venido insistiendo el "pater" organizador en sus repetidos correos. Aunque ya me referí a la figura de Bernardo en un par de ocasiones, abundaré en esta tercera entrega en algunos datos con los que me refresca la memoria el propio Xaquín Campo y que darán contenido a la iniciativa que se anuncia. García Cendán formó parte de un grupo de curas de los años 60-80 que hundían sus convicciones en un humanismo cristiano, bebiendo en buena parte de la doctrina del Concilio Vaticano II y que se integraron con todo su bagaje en la sociedad ferrolana y ferrolterreña. Son de cita obligada José Chao Rego, Gabriel Vázquez Seijas, Cuco Ruíz de Cortázar y otros como Vicente Couce, Martínez Aneiros, el propio Xaquín Campo, Ferreiro Currás, etc. En el marco del acto de hoy se presentará el libro que edita Encrucillada y que se titula Unha alborada nova. Están previstas las actuaciones musicales e intervenciones habladas de María Manuela y Xurxo, Xoán Rubia, Manolo Bacallao, el Coro del Socorro, Xosé Leira, Man Castro, Alfonso Gil, Bernardo Máiz, Juan Luis Caruncho, Carmen Solloso, Xosé Manuel Quintana, entre otros. A mi se me ha pedido que, al ser coetáneo y condiscípulo en Mondoñedo, resuma, en el tiempo prefijado, el seminario que nos encontramos Bernardo y yo, la vida que hacíamos y la formación que recibíamos. En cinco minutos abreviaré lo que podría ser un volumen de unos cuantos centenares de páginas. Retos similares se han vencido.Todo preparado, pues, para que el templo del Socorro, en el que otrora resonó el verbo culto y el discurso pastoral de Bernardo García Cendán, cobre de nuevo vida la figura y obra del profesor y escritor, amigo y antiguo compañero al que recordaremos, cuando aún no se ha cumplido un año de su fallecimiento, con profunda emoción y sincero afecto.