martes, 23 de abril de 2013

Hace un siglo: aviador Piñeiro y el vuelo de la gaviota


En el próximo mes se cumplirá un siglo de la presentación en Ferrol como acróbata aéreo del piloto José Piñeiro González, conocido como el aviador Piñeiro. Mayo de 1913 era un mes de fiestas. Se botaba el acorazado Alfonso XIII y se inauguraba la línea de ferrolcarril Ferrol-Betanzos. Para dar realce a los grandes acontecimientos, que contaban con la asistencia de la Infanta Isabel, el aviador Piñeiro quiso mostrar ante los suyos (nacido en O Seixo, Mugardos, el 15 de diciembre de 1878) su pericia y valentía a bordo de un Bleriot de 50 Hp. Competía con el célebre piloto francés Poumet. Piñeiro invitó al aviador galo a que hiciese el vuelo de la gaviota, que consistía en rozar el agua con una de las alas. Poumet declinó, fue entonces cuando nuestro pundonoroso paisano quiso eclipsar al francés, con tan mala fortuna que pilló en su vuelo rasante un madero que flotaba y piloto y aparato se fueron al agua. Piñeiro fue rescatado ileso y alzado a hombros como si fuera un torero y todavía mojado y aturdido fue llevado en volandas ante la Infanta. Días después se emprendía en Ferrol una suscripción popular para comparle un nuevo motor. Treinta mil pesetas le había costado el aparato siniestrado. Piñeiro actuaba en los grandes festejos y se apodaba como el hombre-pájaro. Llegó a marcharse a América en donde se dio a conocer realizando acrobacias ante multitudes de personas. El osado piloto, con anterioridad a su lanzamiento como acróbata aéreo, se dedicó a la política llegando a ser alcalde de Sanxenxo (Pontevedra). Allí montó también una fábrica de gaseosas. Posteriormente, decidió hacerse piloto después de asistir a una exhibición del francés Garnier. Vendió el ingenio de las gaseosas y se marchó a Pau (Francia) para hacerse piloto, logrando el carné con fecha 19 de diciembre de 1912. Al regreso de América, al no tener recursos para adquirir un avión moderno, se instaló en Santiago para que sus hijos pudiesen cursar estudios universitarios y a los 48 años, muy joven aún, murió víctima de una pulmonía, según cuentan las crónicas de la época. Hace un siglo, un personaje de leyenda. El Club de Prensa de Ferrol dedicó uno de los cuadernos de FerrolAnalisis (Ferrol en la aviación, 1998) a los pilotos ferrolanos José Piñeiro, Ramón Franco e Iglesias Brage.