viernes, 11 de octubre de 2013

La mina de oro de Covas, un filón


Vestigios de la mina de oro de Covas que
todavía se conservan.
(La foto fue publicada por Diario de Ferrol
y va firmada por Luis Polo)
La mina de oro de Covas se convierte también de cuando en vez en filón para los reporteros. El asunto fue tratado en unas cuantas ocasiones a lo largo de las últimas décadas. No resulta extraño, porque el tema reúne los ingredientes para animar la leyenda, fomentar la creación y hacer algo de investigación. A principios de los 90 se interesó una compañía inglesa y posteriormente la firma "Río Narcea Gold Mines". Hace cuatro años, trataba la mina de Covas el periódico La Voz de Galicia, recogiendo el testimonio de un vecino que contaba algunas historias que había escuchado a miembros de la familia de la generación anterior. Más recientemente, el Diario de Ferrol, en el 2011 entrevista al representante en ese momento del Instituto Geológico de España, delegación de Galicia, quien  precisaba algunos detalles relacionados con la investigación llevada a cabo por las empresas antes señaladas y negaba que la explotación pudiese causar impacto por la proximidad de las dunas y playa porque, según el experto, no era invasiva. Para los lectores que no están impuestos en la materia diré que la mina fue explotada por los franceses entre el 1910 y 1914. Al declararse la primera Guerra Mundial se cerró. Un periodista, que firmaba como Verdoy, escribía hace un siglo en El Correo Gallego.  "Los braceros hicieron varias galerías provistas de unos rieles que terminan en la fábrica instalada en la playa a donde conducen el mineral para lavarlo y molerlo". Al referirse a la compañía "Minas de cobre de Ferrol" que, como queda dicho, era de capital galo, subrayaba "se activan las obras para acabarlas antes de que llegue la época de lluvias. No repara en gastos...Ha montado también una fábrica de sierra y los camiones automóviles conducen los materiales hasta la fábrica". Con respeto a la plantilla de productores, señalaba el periodista "Tiene el personal idóneo y muy en breve aumentará a medida que se vayan engrandeciendo las obras". Es verdad que la explotación de la mina dio lugar en la localidad ferrolana de Covas a un inusual movimiento de trabajadores que procedían de diversos puntos de Galicia e incluso Asturias, además de Francia, personal que organizaba sus fiestas, frecuentemente rodeadas de graves altercados, protagonizaba episodios con tintes de tragedia, además de los conflictos laborales. Veamos lo que relataba El Globo (22-12-1913) "En el pueblo de Cobas varios mineros festejaban una boda. Terminada la ceremonia quemaron unos fuegos de artificio y discutiendo sobre quien fue el que los había disparado, se promovió una riña sangrienta en la que resultó gravemente herido de una cuchillada en la espalda uno de los contendientes llamado Santos Grande". Sobre los problemas de índole laboral esto decía La Correspondencia (7-03-1914): "Para resolver el conflicto obrero de los mineros de Cobas, se espera la llegada del presidente de la sociedad de las minas. Ha regresado de éstas, a las que fue enviado, por el gobernador civil, el ingeniero D. Antonio Trimó. Ordenó inmediatamente que se suspendieran los trabajos. Esto parece indicar que, efectivamente, había algún peligro en los trabajos de explotación. Se espera que el conflicto quedará solucionado pronto". Finalmente, vemos como llega el fin de la explotación con la contienda mundial El País (11-08-1914) "Por consecuencia de la guerra, se han paralizado los trabajos de las importantes minas de oro que en Cobas  -hasta hace poco el topónimo se escribió siempre con "b") venía explotando una sociedad francesa. Los obreros marchan a incorporarse". Y El Imparcial , (1-08-1914) "Han recibido orden de incorporarse al Ejército francés muchos de los obreros que trabajan en las minas de oro de Cobas. Uno de ellos llamado Anselmo Marsand, que también debía incorporarse, se ahogó bañándose en el mar". Los últimos cuatro periódicos citados eran madrileños. Como puede apreciarse, estas minas, además de algunas pepitas de oro, han dado mucho que hablar en su día y todavía los periódicos vuelven sobre el asunto con relativa frecuencia.