sábado, 19 de octubre de 2013

Ferrol 1861: un servicio de limpieza de "campanillas"

Medios actuales de limpieza viaria
En Ferrol se empezó a echar el polvo en las calles (expresión muy al uso de los ferrolanos a la que se le atribuye con picaresca un doble sentido) en el año 1861. Había entonces una población de hecho de algo más de veinte mil habitantes, de acuerdo con el censo por municipios del INE. Fue, precisamente por estas fechas, el 19 de septiembre del citado año, cuando entró en vigor el servicio de limpieza, según se desprende de mis rastreos en los periódicos y legajos antiguos. Las autoridades locales dispusieron que se adjudicasen tres carros, uno para Esteiro, otro para la zona centro de la Magdalena y un tercero para el barrio de Ferrol Vello. Deberían de estar operativos desde las 9 de la mañana en invierno y desde las 8 en verano "circulando por todas las calles" de las tres áreas urbanas mencionadas con anterioridad. A esa hora "los moradores de las casas procurarán tener barridas las aceras y frente de las suyas" dicta la norma, y añade "los vecinos, al anunciarse los carros haciendo sonar unas campanillas, dispondrán que se depositen en los mismos las barreduras, quedando absolutamente prohibido depositarlas en ninguna hora de la noche ni del día, como igualmente entregar las inmundicias que se reúnan en las casas a los traficantes de estiércoles, por considerarlo nocivo para la salud del vecindario". Concluía la norma con la amenaza de multa cuando dice que los contraventores serán castigados con una multa de diez a ochenta reales, "sin perjuicio de otras más serias en caso de reincidencia". Todo un hito para la "historia doméstica", la de andar por casa. La limpieza y el estado del pavimento de las calles ha sido desde siempre prioridad para los ciudadanos y objeto, por esa razón, de múltiples quejas y demandas. Ferrol estrenó su servicio de limpieza con los tres carros hasta llegar hoy a los sistemas de barrido manual, mecánico, mixto y limpieza con agua. Por descontado, "in illo tempore" no se estimulaba el aseo de las ciudades con los premios "Escoba de oro y plata", tal como sucede en la actualidad. Es lo que va de ayer a hoy, mediando ciento cincuenta y tres años.