lunes, 24 de junio de 2013

Los ritos del agua y el fuego en la noche de San Juan


Hay mil y una historias y leyendas alrededor de la noche de San Juan en la que el agua, fuente de vida, y el fuego purificador tienen una particular presencia. Cuando yo era joven, proliferaban las luminarias, como hoy, y se saltaban al grito de "salta luminaria de San Xoán que non me trabe cadela nin can". Cuando ya el fuego se extinguía nos dirígíamos a la fuente de San Juan que hay en las proximidades de la iglesia de Esmelle en donde bebíamos el líquido elemento y expresábamos nuestros deseos. Andando el tiempo se asoció a esta fiesta lo de las sardinadas, que, por cierto, en estas fechas alcanzan un precio prohibitivo, pero aún así y además de la crisis, la fiesta no decae. Pero ¿cómo disfrutaban esta tradición nuestros ancestros? Hace 130 años, por ejemplo, se lanzaba una clara de huevo en agua, se dejaba al sereno y al otro día se "nigromanteaba" sobre el resultado. El cronista de El Correo Gallego escribía: "una jovencita veía en las estrías que deja el agua un altar con sus cuatro velas y decía "me caso este año". Otra veía un barco con sus mástiles, sus vergas, en fin, un verdadero "clipper" y decía "me caso este año con un marino" y otra veía una chimenea con su tubo de descarga al lado de un silbato, su chaqueta y decía "me caso este año con un maquinista". También hay que hablar de la leche. Decía el periodista "hay personas que no la prueban en todo el año, pero ¿qué se diría si la mañanita de San Juan no se tomasen cuando menos un par de azumbres? Este par de azumbres por la mañana eran de leche y por la tarde eran de vino.  He leído también que en la ciudad de Ferrol hace un siglo las calles más céntricas estaban jalonadas de hogueras y actuaban las músicas y algunas rondallas. Ayer, en la zona que habito (rural), olía intensamente a humo al anochecer. Inevitablemente, vinieron a mi mente recuerdos, nostalgias, experiencias de una vida que cada vez queda más atrás.