miércoles, 12 de junio de 2013

Calle Real de los años 20: Perfumerías y tertulias (Y III)



Me llama la atención el "paseo" que hace Nores Castro por las sombrererías de la calle Real ferrolana. Claro, hay que situarse en el tiempo. Los sombreros y los tirantes, de uso común. Pues bien, el cronista con el que hemos ido de la mano en estos tres capítulos, nos relata establecimientos con nombres y apellidos. "La sombrerería de Moisés Álvarez con su gran chistera por muestra, metálica y pintada de negro brillante que un día apareció, fruto de una gamberrada de la época, sobre la cabeza del marqués de Amboage". Simpática anécdota. Cita también a la sombrerería militar de Castillo "en la que se confeccionó la primera gorra de marino para el rey Alfonso XIII, siendo a la sazón guardiamarina y que cobró por ella en aquellos tiempos la cantidad de ¡ciento cincuenta pesetas! Se detiene también nuestro "guía" en una perfumería, la de Angueira "con su peña de amigos ocupando el exterior del escaparate como punto de tertulia, en leal y amistosa competencia con la peña de rebotica de la farmacia de Barreiro que en verano se concentraba bajo toldo blanco en la calle, presidida por una gran águila dorada, tallada en madera, que lucía la fachada de la antigua botica". No se podrá decir que Ricardo Nores haya marginado la crónica costumbrista. Destaca, asimismo, la presencia de una casa de cambio, de Juan Llopiz, que ofrecía la suerte de la lotería a sus convecinos y un día 22 de diciembre de 1915 dio íntegro el premio gordo a la dotación del buque Alfonso XIII, en el número 48.685, con seis millones de pesetas. Para finalizar, Nores pasa de puntillas por las sedes de los periódicos El Correo Gallego y el faro de Ferrol, diario este último que no tuvo larga vida "pero que salía a la luz cuando la ciudad contaba con tres periódicos. Menciona la casa natal de Canalejas y no deja en el olvido al "fotógrafo de moda" Pascual Rey, que hacía foto social y artística, pero también foto de prensa. Precisamente, el documentalista ferrolano Guillermo Escrigas tiene la pretensión de lucir en Ferrol una exposición de fotos de Pascual Rey. Para ello me comentó que disponía de unas doscientas instantáneas. Aprovecho la oportunidad para añadir que recientemente se puso en contacto conmigo un nieto de Pascual Rey, que vive por Alicante y que anda en busca de la obra de su abuelo. No se descarta que el Club de Prensa, del que orgulloso soy su presidente fundador y de honra, tome cartas en esa posible exposición y quien sabe si alguna iniciativa más, en el empeño de rescatar del olvido a este gran fotógrafo, que había tenido su estudio en donde hoy está el del que también fuera fotógrafo, Bernardino González.