sábado, 2 de febrero de 2013

En el quince aniversario


                                                    Fotos: José Mouriz
Casi pasó sin pena ni gloria el quince aniversario del "trompazo" que se dio una noche de violento temporal el Discoverer Enterprise contra el puente de As Pías, dejando a Ferrol incomunicado. Fue en la madrugada del 13 de enero de 1998. El vial quedó partido en dos, noticia que, por su espectacularidad, dio la vuelta al mundo. Con independencia de los daños materiales ocasionados en el propio buque, el siniestro me produce un par de reflexiones. Por una parte la inexplicable circunstancia de que un buque suelte amarras y navegue a la deriva por la ría hasta colisionar con el puente. Los temporales en esta zona suelen preverse y los avezados hombres de mar que operan en un astillero del poderío y prestigio de la antigua Astano saben muy bien a qué fuerza del viento nos podemos enfrentar. Es verdad que nunca sucedió y que por consiguiente podemos situar el incidente en lo casual o fortuito, pero aún así no resulta fácil justificarlo. Recuerdo que por aquel entonces trabajaba yo en La Voz de Galicia y en una columna de opinión dejé escrito que el aparatoso accidente de la plataforma de prospección petrolífera se daba en un momento en que Astano había perdido por la crisis de la construcción naval (prejubilaciones, bajas incentivadas) personal muy cualificado. La generación que podía impartir maestría se había replegado y quedaba gente joven, en muchos casos inexperta. Ahí podía radicar la causa de aquel trágico percance. Otra consideración tiene que ver con el sentido del refranero que reza que no hay mal que por bien no venga. A raíz de haberse estrellado el Discoverer Enterprise no solo se arregló en tiempo récord el vial, ampliando el ancho del carril, sino que el tramo de autopista Pontedeume-Ferrol que llevaba catorce años de retraso cobró celeridad y, por fin, alcanzó su punto final.