lunes, 10 de marzo de 2014

Cuarenta y dos años después de "los sucesos del 72"

Los manifestantes circulaban por la plaza
de España (en la foto) poco antes de que 

la policía franquista abriera fuego con 
el resultado de dos muertos y numerosos
heridos.
La fecha del 10 de marzo en Ferrol, particularmente, pero también en Galicia y España, con gran repercusión internacional, fue, es y será imborrable. Dramática para dos obreros de la antigua Empresa Nacional Bazán, Amador Rey y Daniel Niebla, que en 1972, se cumplen cuarenta y dos años, cayeron mortalmente heridos por las balas de la policía franquista, cuando, junto con sus compañeros, se manifestaban por las calles y avenidas de Ferrol. Trágica también para las familias que perdían a sus seres queridos y para trabajadores y ciudadanos en general que, inmediatamente, respondieron con el silencio y la inactividad industrial y comercial, protagonizando una huelga general como contestación a la aberrante represión. El personal, que se movilizaba por cuestiones de índole laboral, quería abrirse paso hacia la factoría de Astano con el objetivo de invitar a los operarios de aquella empresa, a que se uniesen a su protesta. En el intento se produjo un acalorado enfrentamiento, con la inesperada respuesta de los "grises" que utilizaron balas asesinas para frenar la marcha de los obreros, con resultado de dos muertos y numerosos heridos. Los nombres de Amador -que era esmudiense, nacido en la parroquia de San Juan de Esmelle, paisano del que suscribe- y Daniel quedaron prendidos para siempre de la memoria colectiva. A raíz de este conflicto y ante la represión desatada contra los dirigentes laborales, muchos trabajadores huyeron hacia Francia, en donde se exiliaron, otros fueron encarcelados  y, obviamente, despedidos, en el afán de la dictadura de lograr de esta manera el descabezamiento del movimiento obrero ferrolano. En la transición se desagraviaría a estos luchadores, permitiéndoles el retorno a su país a unos y quedando en libertad los otros, mientras que todos fueron reincorporados a sus puestos de trabajo en la Bazán, hoy Navantia. Desde entonces, Amador y Daniel son el símbolo de un sacrificio en la defensa de los derechos laborales y de las libertades democráticas, ya que sectores importantes del proletariado se alineaban a la sazón en la lucha antifascista, animados por la clandestina Comisiones Obreras y el también ilegal Partido Comunista, que lideraba Santiago Carrillo desde el exilio en París. Hoy, al conmemorar "los sucesos del 72" recordamos a Amador y Daniel, expresamos el aliento y la solidaridad con sus familias y lamentamos que, precisamente, todas aquellas conquistas sociales y laborales han quedado desactivadas bajo las razones de una crisis que, sin comerla ni beberla, estamos pagando todos los asalariados.