jueves, 26 de febrero de 2015

Un gran olvidado poeta ferrolano, José Luís Prado Nogueira: en el 25 aniversario de su fallecimiento

En el Café Gijón, el segundo por la derecha (foto publicada en "galiciaartabradigital"
José Luís Prado Nogueira
Estos días manejando información sobre los juegos florales, episodio que precede en mi blog, he recuperado para la memoria a una figura que no me es ajena, pero que considero que para la memoria colectiva está sometida al tupido velo del olvido. Me refiero a José Luís Prado Nogueira, que, como veíamos en "Ferrol y los juegos florales" era habitual que en los certámenes locales de los años cincuenta/sesenta fuese distinguido, aunque en realidad era un autor de gran talla, muy laureado fuera de su tierra. El pasado día 15 se cumplieron 25 años de su fallecimiento. Había nacido en Ferrol el 29 de enero de 1919. En su vida profesional alcanzó el grado de coronel de Intendencia de Marina. Su primer libro "Testigo de excepción" se publicó en 1953, al que siguieron "Oratorio del Guadarrama" (1956), "Respuesta a Carmen" (1958), Miserere en la tumba de R.N." (1960), por el que consiguió el Premio Nacional de Poesía, "Sonetos de una media muerte" (1963), "La carta" (1966) y "La rana" (1966).
            Su biógrafo en la Gran Enciclopedia Gallega, el crítico, poeta, escritor y periodista, Vicente Araguas escribió: http://ruc.udc.es/bitstream/2183/9043/1/CC115art6.pdf "pocos poetas tan enemigos de sí mismo como lo fuera José Luis, en parte por sus ya señalados descensos a los pozos melancólicos, pero también porque Prado –inteligente y dueño de una notable capacidad de desdén, siempre desde la altura intelectual, y moral, en la que se hallaba– siempre fue consciente del terrible ninguneo a que estaban sometiendo su poesía aquellos que aspiraban a trillar campos nuevos. En los que no se apreciaba la presencia de un hombre que todo lo había conseguido, poéticamente hablando, en los años cincuenta y sesenta. Y hablo de premios como el Ciudad de Barcelona, Nacional de Literatura o Leopoldo Panero. Esto sin contar con la explosión crítica –favorable, ya se entiende– provocada por la aparición de "Miserere en la tumba de R.N". Un libro que hizo subir el diapasón encomiástico a críticos de la talla de Melchor Fernández Almagro, Guillermo Díaz Plaja o Gerardo Diego. Melchor, el clásico Melchorito de Federico García Lorca, llegó a comparar a José Luis con Valdés Leal y Quevedo, Bécquer y Rilke, en su capacidad elegíaca".
            Manuel Ríos Ruiz, en http://www.diariodejerez.es/article/opinion/839986/evocacion/poeta/j/l/prado/nogueira.html señala: "A José Luis Prado Nogueira le conocimos y departimos con él largas conversaciones en la Cacharrería del Ateneo de Madrid. Y la lectura de sus libros nos puso de relieve que era uno de los más importante poetas de la generación de posguerra". Este mismo crítico enhttp://www.galiciaartabradigital.com/archivos/43133 recuerda la referencia que del poeta ferrolano hizo Francisco Umbral en su libro “La noche que llegué al Café Gijón” (Destino, 1977): “Había decidido abandonar los halagos de la forma para hacer una poesía humana, ética, llena de contenidos morales, y muy sencilla de forma, en apariencia. José Luis era un marino alto, triste, lento, con la cara llena siempre de un enfado infantil, y un bigote militar bien llevado, que se le ladeaba un poco”.
            Otro crítico, Manuel Rico, en http://manuelrico.blogspot.com.es/2010/07/de-entre-los-poetas-semiocultos-surge.html dice: "Otros poetas, hoy semiocultos, tuvieron sus días de esplendor e inexplicablemente, quizá debido a la pasión por la desmemoria de cada nueva oleada de poetas/críticos/profesores, tendente a afirmar las nuevas corrientes enterrando a los predecesores, haya sido decisiva en ese injusto enterramiento. Ese es el caso del ferrolano, nacido en 1919, José Luis Prado Nogueira. Si bien he dedicado muchas horas a leer a algunos poetas semiocultos (Juan José Cuadros, Julio Garcés, Gabino Alejandro CarriedoJosé Luis Hidalgo, Justo Alejo...), he de reconocer que en la poesía de José Luis Prado Nogueira he encontrado siempre pasadizos a emociones muy personales, muy hondas".
En Blanco y Negro de 23-09-1961, página 83, sección "Reyes de almanaque", Pedro de Lorenzo escribe: "La línea creadora y la línea triunfante que rara vez progresan paralelas, vienen sosteniendo como las dos alas del cuerpo indivisible de la poesía, la obra de José Luís Prado Nogueira. Avanza su depuración al compás de la sucesión de premios que la han popularizado y reconocido".

Quede esta modesta aportación periodística en línea con la reivindicación que todos los críticos especializados hacen de la obra de José Luís Prado Nogueira.