miércoles, 11 de febrero de 2015

Manuel García Pereira, "Lolete", diez años después de aquella fatídica carrera de veteranos en Río do Pozo

"Lolete" es el gaiteiro que aparece en el cuarto lugar siguiendo el orden de izquierda a derecha
Removiendo fotos de los años 80, pertenecientes en este caso al archivo gráfico de Ferrol Diario, que custodia el Club de Prensa de Ferrol y al que en varias jornadas, hace ya algún tiempo, he accedido para escanear los documentos gráficos que consideré de interés y volverlos a su lugar, me encontré con una celebración de las Letras Galegas en mayo de 1980. En ella identifico a "Lolete" (Manuel García Pereira) al que conocí como activo militante de Comisiones Obreras y dirigente sindical de la vieja Astano. Este hombre era además, un gran activista cultural y un voluntarioso atleta que participaba en muchas de las pruebas populares que se programaban.  Transmitía dinamismo por todos los poros de su cuerpo. En alguna ocasión le he preguntado de donde sacaba el tiempo para atender a tantos compromisos y él me decía que era cuestión de agenda o, dicho de otro modo, de organización. Veamos.
            "Lolete" fue director de las bandas Agarimo, de Catabois, San Pantaleón das Viñas, en Paderne, Escola de gaitas en Mugardos, San Xoán de Vilanova, en Campolongo (Pontedeume) y Vilaboa, en Valdoviño. Asimismo militó en las filas de la colectividad folclórica, decana de las de galicia, el Real Coro Toxos e Froles. En fin, su compromiso alcanzaba, como acabo de subrayar, los frentes laboral, cultural y deportivo, además de ser un virtuoso de la gaita. Pues bien, dentro de unos días, concretamente, el 17, se cumplen diez años de su fallecimiento, hecho que ocurrió al término de una prueba de veteranos, de 3.000 metros, en el marco del campeonato gallego, celebrada en el polígono industrial Río do Pozo, Cuando se dirigía a los vestuarios se encontró mal, un médico que se hallaba en el lugar le prestó asistencia, se procedió a su traslado al hospital Marcide, pero nada se pudo hacer más que certificar su defunción.
            Manuel García Pereira tenía 55 años y sus cenizas fueron esparcidas en el pinar de Lobadiz, San Xurxo, al que acudía con frecuencia a oxigenarse con el propósito de hacer un riguroso ejercicio de mantenimiento físico para mantenerse en forma. Desde entonces se le recuerda todos los años con la organización de distintos memoriales deportivos y actividades sociales y culturales.