viernes, 24 de enero de 2014

Estereotipos y tópicos de hace un siglo

Textos y fotos, nunca mejor dicho en este último caso, retratan una sociedad con todos sus problemas y encantos. Este día leyendo noticias locales en El Correo Gallego (etapa ferrolana 1878-1938) observé formulismos que yo mismo he vivido en mi etapa de adolescente y que resultan curiosos, cuando menos. Me refiero a las llamadas frases o expresiones hechas y de raíz protocolaria que se formulaban en la correspondencia epistolar. "Queridos padres, espero que al recibo de la presente os encontréis bien de salud, quedando la mía bien, por el momento, gracias a Dios". Esto lo utilicé rutinariamente muchas veces cuando escribía a casa desde el internado. Pero resultan especialmente singulares los finales de documento, cuando te dirigías a alguna personalidad. "Queda suyo afectísimo y seguro servidor, que estrecha su mano". (s.s. q.e.s.m.). O aquella otra que en lugar de estrecharla, besabas la mano. Lo que hoy llamamos como "saluda" entonces era un B.L.M. (Besa la mano)

                                          


Siguiendo la observación del periodismo de aquella etapa, me parece graciosa la manera de utilizar la fe de erratas. Hoy se le dedica un recuadro y se dice en qué consiste el gazapo. Vemos como hace un siglo, el periodista escribía que había habido erratas el día anterior, pero que los lectores las habrían resuelto a su buen juicio. Y punto. En el caso que sigue a buen seguro que se trata de erratas de ortografía.


                                          

Y qué pasaba cuando un amigo de la Casa se ponía malo? Pues también salía en los papeles y, además, se concretaba la dolencia para que al lector no le faltara detalle. Es el caso siguiente:

                                          

Tampoco había inconveniente en que el amigo doliente de turno, una vez restablecido, ocupase espacio en el rotativo local: El ladillo del suelto "Arte musical" podría dar lugar a pensar en el anuncio de algún concierto o muestra pictórica, por ejemplo, pero no, es que el recuperado paciente era músico.

                                          

Ya si el enfermo tenía la mala suerte de fallecer y no era católico, se enterraba en el "cementerio de disidentes", o cementerio civil como se le denominó hasta hace pocos años.

                                          

Y para terminar esta sesión de curiosidades, leídas con los anteojos de la actualidad, estereotipos y tópicos de hace un siglo, centro la atención en algo que se repite hoy día. ¿No vemos en las teles como los mismos comunicadores, periodistas o presentadores que acaban de darnos una información nos anuncian, a renglón seguido, un yogour? Pues hace un siglo las publicidades se "perdían" entre los breves informativos.