sábado, 4 de enero de 2014

El pianista ferrolano Pepito Arriola regresa de Argentina con 100.000 pesos y un saco de alhajas de oro, plata y piedras preciosas, hace 100 años


Hace cien años por estas fechas, el pianista ferrolano Pepito Arriola (1895-1954) retornaba de una viaje triunfal por Argentina. Un periodista, o colaborador de El Correo Gallego, José de Medina Vilchez hace balance del periplo del artista con todo género de detalles, sin regatear para nada adjetivos y halagos. Se nota que el firmante tenían buen "feeling" con el músico. "No hay en el Plata ciudad digna de visitar en la que no se le haya aclamado frenéticamente. La localidad se pagaba a precios excesivos". El cronista hurga en la vida sentimental de Arriola. "En Córdoba (Argentina) hay lo que en aquellos teatros se llama "la cazuela" a donde solo van mujeres y desde la cual cazuela femenina le traían frito". Sigue diciendo que hubo aventuras de amor "las dejó adivinar la sonrisa donjuanesca del artista de los ojos soñadores, las negó la discreción de caballero". Vilchez dice que sobre el genio caían de un modo incesante flores y palomas: se le ovacionaba, las mujeres lo piropeaban...y cuando el genio retirábase a su cuarto, las cartas de declaración se sumaban por docenas". El relato apunta que de vez en cuando "paseaba Pepito Arriola en automóvil con señoritas encantadoras y con viudas adorables". Cambiando de tercio, Arriola no parece querer confesar los ingresos de su viaje "supone que después de todos los gastos le podrían quedar libres unos 100.000 pesos". En materia de regalos afirma que trae un saco de viajes con unos 150 estuches conteniendo alhajas de oro, plata y piedras preciosas ¡una fortuna!, exclama el periodista, quien sugiere que ya es hora de dejar de llamarle Pepito porque el nombre que conserva de sus inicios de niño precoz precoz ha sido sustituido por Don José Arriola, "pero ayer y hoy, hombre o niño, el artista es siempre pura gloria de España". De Medina Vilchez subraya que Pepito Arriola abandonó ya el traje corto para sustituirlo por un terno inglés de corte irreprochable, el cuello marinero por otro de nívea blancura y la chalina por una corbata "en la que fulguran los destellos de un alfiler de brillantes".
En el número 18 de la revista FerrolAnalisis que edita el Club de Prensa de Ferrol, e incluye una separata especial dedicada a Pepito Arriola con la firma de Julia Dopico Vale y José Luis Mera Castro, entre otros trabajos, uno de los cuales lleva la firma de la profesora también ferrolana Eva Ocampo. Por su parte el crítico e investigador musical Luis Mera Naveiras se erigió en los últimos años como rehabilitador de la figura de Arriola como compositor del que Maximino Zumalabe, director asociado de la Real Filharmonía de Galicia dijo que había escrito la mejor música de un compositor gallego de la primera mitad del siglo XX.