viernes, 1 de marzo de 2013

¿Qué hay de lo nuestro?

La historia se repite inexorablemente. Los alcaldes de la comarca se desplazan el lunes a Madrid para hablar con los ejecutivos de la SEPI sobre "lo nuestro", es decir, sobre el futuro inmediato de la construcción naval y las posibilidades de vías alternativas, como es la que se viene barajando del dique flotante para el que la Xunta habilitó un "pellizco" de cinco millones, como tratando de empujar a la Administración central a que complete la partida hasta 140 millones. Y digo que la historia se repite porque a lo largo del tiempo pretérito, las autoridades locales han desplegado sucesivamente todo un abanico de fórmulas reivindicativas para tratar de llamar la atención de instancias superiores, coincidiendo con los valles de inactividad de los astilleros de la ría ferrolana: convocatorias, edictos, encierros, concentraciones, "peregrinaciones" a Madrid, etc. En esta ciudad se hizo de todo, pero no por ello tira la toalla como acabamos de ver y comprobar con la multitudinaria movilización ciudadana del pasado domingo. Parece que la respuesta a esta manifestación no se hizo esperar y los directivos de la Sociedad de Participaciones Industriales han llamado a los alcaldes de la zona, entre los que se encuentra el de Ferrol, que pelea "contra" sus propias siglas, en el afán de que la visualización de los problemas de Ferrol desde Madrid cobren algún día peso específico, lejos de la indiferencia con la que habitualmente se recibe a los expedicionarios de la urbe naval. No hay motivos para esperar que cambie el signo de las circunstancias actuales y en caso de que se sacase de la manga el anuncio de algo teóricamente interesante, habría que poner todas las moscas detrás de la oreja porque no es la primera vez que se juega con promesas vanas con la intención de salir del paso y salvar la presión puntual. No pongamos el carro antes que los bueyes, pero tampoco echemos la campanas al vuelo. Al regreso, los alcaldes, que llevan detrás a esos 30.000 ciudadanos que salieron a la calle el domingo y, en definitiva, a toda una comarca con más de 200.000 habitantes, nos sacarán de dudas.