lunes, 25 de marzo de 2013

"Entre el rito y la realidad"

El Santo Encuentro en la plaza de Armas de Ferrol


Portada de El Correo Gallego
del Jueves Santo de 1913
Hace un siglo el programa de la Semana Santa en Ferrol se reducía a los oficios religiosos, junto con las procesiones del Santo Entierro y de Os Caladiños, signo que se mantiene en los años 30 del siglo pasado. Será a partir de la década de los cuarenta cuando empieza a evolucionar con la creación de varias cofradías: Virgen de la Piedad, Jesús Nazareno, San Juan Evangelista, entre otras y ya en los años cincuenta leo en un folleto "Cinco son las principales cofradías que recorren nuestras calles sumergiéndolas en una inmensa estela de dolor: El Santísimo Cristo de la Misericordia, la Santísima Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista, El Santísimo Cristo de los Navegantes y Nuestra Señora de las Angustias", rubrica Rafael de Aguilar. En adelante, las cofradías multiplican el número de participantes, y va creciendo el número de procesiones de tal manera que en los años ochenta, concretamente en 1987, el que suscribe realizó un cuadernillo especial para encartar con el ejemplar del 16 de abril de La Voz de Galicia en el que destaco en el titular principal que veinte cofradías promueven ese año trece procesiones. Las corporaciones democráticas, en ese momento de izquierdas, apoyan el fenómeno, respetando el sentido religioso pero pensando más en el espectáculo como reclamo de miles de forasteros. Y así llegamos a nuestros días en el que el balance es de veinticinco procesiones, miles de cofrades movilizados y una ingente masa de visitantes que acude a nuestra ciudad atraída por la solemnidad, elegancia y vistosidad de la Semana Santa Ferrolana, verdadero referente del Norte de España que camina hacia el reconocimiento del interés internacional. Quiero terminar volviendo al documento que yo firmé en La Voz de Galicia porque, funesta casualidad. en el mismo emitía una opinión "Entre el rito y la realidad" el que hago referencia a un contexto de crisis que ya nos oprimía a raíz del desmantelamiento del sector naval. Extraigo un párrafo: "Bienaventurados aquellos que ejercen o ejercemos algún "ministerio" porque habrá (las estadísticas cantan) quienes ya no distinguen entre Navidad y Pasión, entre vísperas y maitines, entre primavera y otoño o entre verano e invierno. Es probable que las tamboradas, las saetas, la imaginería de los Salcillo o Martínez Montañés, los conciertos de Mozart o Bach, contribuyan a disipar o a ocultar, por momentos, la realidad cotidiana y tangible, que tiene nombres y apellidos, a la vuelta de la esquina, en cualquier oficina de empleo". Veintiséis años después, sigue teniendo vigor la visión crítica.